Australia pasó décadas persiguiendo y sacrificando a sus burros salvajes por considerarlos una amenaza. Ahora sospecha que sus patas y sus excavaciones podrían ayudar al desierto a guardar agua y resistir mejor las sequías
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Al abrir pozos en cauces secos y fracturar la superficie endurecida del suelo, estos animales pueden generar pequeños refugios de humedad para otras especies. El desafío es descubrir cuándo restauran el paisaje y cuándo vuelven a degradarlo.