La inmensidad del pabellón impresiona. Martina Capdevila (Granollers, 2001) me espera en la banda, junto al cesto de balones, con una sonrisa en la cara. Ha pisado cientos de veces esa pista, la del club, el KH-7 BM Granollers, que la vio crecer, formarse, hasta convertirse en su capitana. La pasada temporada pensó en cambiar de rumbo en su carrera, pero la cosa no salió como esperaba y se quedó en casa. Donde su familia asiste al pabellón cada fin de semana y donde nos recibe para hacer un entrenamiento. Seguir leyendo....