El 'latido' de la Tierra: las grandes catástrofes del planeta siguen un misterioso ciclo de 27 millones de años

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Grandes extinciones a nivel global, volcanes escupiendo lava, océanos enteros quedándose de golpe sin oxígeno... En un principio, las peores catástrofes de la historia de la Tierra parecen tragedias inconexas, pura mala suerte. Pero no todo el mundo piensa así. Desde los años 80 existe un debate sobre si nuestro planeta sigue en realidad un calendario oculto. Ahora, un estudio publicado en la revista Evolving Earth vuelve a poner este tema sobre la mesa con una idea que no ha dejado indiferentes a los expertos: las mayores catástrofes no ocurren al azar, sino que siguen un ciclo.El responsable de este estudio es el geólogo Michael Rampino, de la Universidad de Nueva York. Para comprobar si existía un patrón real, Rampino analizó 89 grandes eventos geológicos ocurridos en los últimos 260 millones de años. Su lista incluye desde extinciones de animales marinos y terrestres hasta erupciones basálticas colosales, pasando por caídas drásticas del nivel del mar y cambios en las placas tectónicas. Al procesar estos datos con métodos estadísticos modernos, el resultado fue contundente. Existe un pulso dominante que se repite cada 27,5 millones de años aproximadamente, acompañado por un latido secundario más suave de unos 8,9 millones.Las teorías que intentan resolver el misterio del ciclo geológico Estructura de la TierraLa pregunta es: ¿qué provoca dicho ciclo? De momento no hay una respuesta definitiva, pero sí varias pistas. Una de ellas mira hacia las profundidades del planeta. El manto terrestre se mueve muy despacio y, de vez en cuando, se dispara un vulcanismo salvaje y que las placas tectónicas. Todo este caos subterráneo termina emergiendo a la superficie, cambiando el clima y afectando a los mares. Sin embargo, la clave también podría estar en la propia superficie. Las variaciones orbitales redistribuyen cantidades gigantescas de hielo y agua a lo largo del tiempo, ejerciendo y liberando presión sobre la corteza como un muelle lento, lo que podría terminar activando volcanes y fallas a escala global.Pero Rampino va un paso más allá y mira directamente al espacio. Nuestro sistema solar no está estático; mientras gira alrededor de la Vía Láctea, oscila hacia arriba y hacia abajo atravesando el plano galáctico. Curiosamente, este vaivén coincide bastante bien con el ciclo de los 27,5 millones de años. Cruzar esa zona más densa de la galaxia podría desestabilizar la Nube de Ort y enviar una lluvia de cometas hacia la Tierra; de hecho, la edad de los mayores cráteres conocidos encaja con esta hipótesis. Algunos científicos incluso teorizan con que la materia oscura de esa región galáctica podría generar calor en el núcleo terrestre, aunque esto último entra ya en el terreno de la pura especulación. El interior del planeta podría esconder una estructura desconocidaEncontrar patrones a lo largo de cientos de millones de años no es fácil. El registro geológico es incompleto y las fechas más antiguas siempre tienen cierto margen de error. Aun así, este ciclo de 27,5 millones de años se niega a desaparecer a medida que mejoran nuestras herramientas de datación. Si las futuras investigaciones terminan dándole la razón a Rampino, tendríamos que cambiar nuestra forma de entender el planeta. Las grandes catástrofes dejarían de ser trágicas casualidades para pasar a ser una serie de procesos que llevan moldeando el planeta desde hace eones.