‘Spider-Man: Brand New Day’ (★★★★☆), el cómic cobra vida en una de las mejores películas de la historia de Spider-Man

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Por fin ha llegado a los cines Spider-Man: Brand New Day, la cuarta entrega de la saga arácnida de Tom Holland. La película se estrena cinco largos años después de aquel éxito mayúsculo que fue No Way Home. Pero esta vez lo hacen desde un enfoque muy distinto. La cinta se aleja de todo el mejunje multiversal que tantos quebraderos de cabeza trae en Marvel para ofrecer, por fin, una historia callejera, terrenal y centrada en el propio Peter Parker.Y es que Spider-Man: Brand New Day marca una etapa completamente nueva para Peter Parker y Spider-Man. Han pasado cuatro años desde los acontecimientos de No Way Home y Peter ahora es un adulto que vive completamente solo. Ha desaparecido voluntariamente de las vidas y recuerdos de quienes ama. Combatiendo el crimen en una Nueva York que ya no conoce su nombre, se ha dedicado por completo a proteger su ciudad, ejerciendo de Spider-Man a tiempo completo.Pero a medida que aumentan las exigencias sobre él, la presión desencadena una sorprendente evolución física que amenaza su existencia. Al mismo tiempo, en el peor momento posible, un extraño nuevo patrón de crímenes da lugar a una de las amenazas más poderosas a las que se ha enfrentado jamás.Es curioso el efecto que Spider-Man tiene en los espectadores. O al menos en el que esto escribe. Nos encontramos en una época en la que el cine de superhéroes cansa más que emociona. La sobrecarga, la saturación de la audiencia con el género es obvia e innegable. Hay un hartazgo que solo va a más. Pero hay algo en el bueno de Peter Parker que lo anula todo. Entras a la sala de cine, te sientas en la butaca, les ves balanceándose entre rascacielos y, de pronto, ese cansancio desaparece. Lo único que viene a la cabeza es un: cómo mola Spider-Man.Sobre todo cuando la película se centra en él, como es este caso. Alguno querrá argumentar que otra vez le tenemos rodeado de personajes ya conocidos de Marvel como Bruce Banner y Punisher. Pero lo cierto es que estas apariciones de secundarios, por primera vez en las cuatro películas, solo son eso. Apariciones de apoyo que no le restan un ápice al desarrollo y crecimiento del protagonista. No están por encima de él ni le sacan las castañas del fuego, como sí pasaba con Tony Stark, Nick Furia o los otros dos Spider-Man. Al fin y al cabo, estas píldoras de otros héroes son algo que sucede mil veces en los cómics y que desde el estudio, de una vez por todas, han entendido bien cómo se hace.Más Spider-Man que nuncaAunque con el paso de los años Tom Holland se ha ganado el cariño y afecto de los fans, hay una losa que siempre ha arrastrado. Sus películas no sentían como una historia clásica de Spider-Man. O, al menos, no tanto como deberían. Amenazas gigantescas que pueden destruir el mundo entero, el apoyo constante de los Vengadores y un uso mínimo de la ciudad de Nueva York lastraban películas que, por otro lado, funcionaron tremendamente bien en taquilla.Sin embargo, para esta cuarta entrega en Sony han cambiado de director. Jon Watts cedió el manto del arácnido tras completar su trilogía y el testigo lo recoge Destin Daniel Cretton, director de Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos. Y su fichaje ha traído consigo un cambio radical en todo lo anterior. Desde Sony Pictures y Marvel Studios han escuchado las súplicas de los fans y, de una vez por todas, nos han ofrecido una historia mucho más típica del superhéroe.Spider-Man: Brand New Day es, de hecho, la película que más sabe a cómic de toda la saga Holland. El cineasta asume al fin que Nueva York es un ingrediente indispensable para entender al héroe y plantea la ciudad como un nuevo microcosmos mucho más cercano a los espectadores y a los lectores de viñetas. Es una ciudad viva, sobrestimulada, en la que el trepamuros se balancea por sus calles y edificios como pez en el agua.Solo en su magnífica primera media hora, mientras la trama central da sus primeros pasos, vemos cómo Spidey salva a un sinfín de ciudadanos de toda clase de situaciones. Y esos detalles son los que hacen que la película encuentre su verdadera identidad. Una que los fans llevaban años reclamando y que Marvel parecía haber olvidado.Más Peter Parker que nuncaPero es que además Spider-Man: Brand New Day también sabe a cómic porque plantea al fin el conflicto natural de Peter Parker. Ese sacrificio que tiene que hacer, sea cual sea la versión, para ser Spider-Man. Abrazar la responsabilidad de sus poderes y tratar de equilibrarlo con su propia vida. Algo que los otros Spider-Man le enseñaron en No Way Home y de lo que, sin embargo, hizo caso omiso para aislarse en su propia burbuja de tristeza, pobreza, soledad y miseria.Es ahí donde está la verdadera esencia de Spider-Man. En ese tono depresivo y desgraciado de la vida de Peter Parker que tanto contrasta con la vitalidad y energía de su lado arácnido. Es algo que Sam Raimi exploró a las mil maravillas en la trilogía de Tobey Maguire, con Spider-Man 2 como máximo exponente. También las dos entregas de The Amazing Spider-Man indagaron en ello. Con las de Tom Holland ha costado cuatro películas, pero Spider-Man: Brand New Day por fin ha encontrado ese espíritu verdadero del cómic. Y qué gozada poder verlo.La saga encuentra su madurezAl margen de este cambio para acercarse a la esencia de Spider-Man, Destin Daniel Cretton ha alterado otro ingrediente de la historia. El tono de la cinta es mucho más oscuro y maduro, lo que supone un cambio radical con respecto a lo anterior. Spider-Man: Brand New Day habla de temas muy importantes y necesarios para su público adolescente.El filme plantea dramas serios sobre la soledad, la depresión, el miedo a los cambios o la gestión del duelo. Lo hace sin volverse sesuda ni densa, pero con delicadeza y empatía. Es un acierto magnífico que hace crecer al personaje y la franquicia. El componente emocional de Spider-Man: Brand New Day es enorme, de nuevo con la relación entre Peter y MJ como el gran corazón que lo mueve todo.La obvia conexión Zendaya-Tom Holland vuelve a sobresalir y deja momentos brutales, de los que remueven y conmueven. Y es curioso cómo Holland ofrece la mejor interpretación del personaje hasta ahora, demostrando que ha madurado a la par que la saga y el propio Peter en una simbiosis perfecta.Eso sí, a pesar de todo este cambio de tono, Spider-Man: Brand New Day no renuncia al humor. De hecho, al ser un filme más oscuro, los chistes funcionan incluso mejor para romper con la seriedad. A este respecto, destacan por un lado las apariciones (testimoniales pero muy divertidas) de Yelena Belova; y sobre todo la dinámica entre Punisher y Spider-Man.Esta dupla convierte el drama en una verdadera buddy-comedy cada vez que se unen en pantalla. No es que sean solo un genial alivio cómico, es que Peter Parker y Frank Castle se consolidan como uno de los mejores dúos de todo el Universo Marvel. Jon Bernthal y Tom Holland rebosan una química única que levantará muchas sonrisas y carcajadas.Destin Daniel Cretton y Sadie Sink, qué grandes fichajesNo puede hablarse de Spider-Man: Brand New Day, en cualquier caso, sin mencionar a Sadie Sink. La actriz, que ha hecho un trabajo titánico para mantener en secreto la identidad de su personaje, se confirma como uno de los mejores fichajes de Marvel en mucho tiempo. La estrella de Stranger Things se convierte en la verdadera robaescenas de la película. Un pulmón narrativo que guía y centra la trama en los momentos en los que corre el riesgo de perderse. El impacto del personaje es brutal, de los que dejan huella, con una carga dramática muy intensa y un desarrollo de lo más interesante.Y también hay que hablar del propio director. Destin Daniel Cretton ha logrado encontrar su propia identidad en una saga que tenía tremendamente asumida la de otro cineasta. No en vano Jon Watts había dirigido las tres entregas previas. Pero, a pesar de las virtudes de Watts, en Spider-Man: Brand New Day el salto cualitativo es evidente. Cretton ofrece una mejora muy palpable ya en lo visual.El director ofrece planos más estimulantes, una estética más armoniosa, atractiva y notablemente práctica. Destierra ese sabor tan digital de pantalla verde que saturó sobre todo en No Way Home para tocar tierra, acercarse a lo real. Y desde ahí dejarnos un espectáculo entretenidísimo, imaginativo y plagado de recursos. Cretton imprime un ritmo buenísimo e increscendo a la película, recreándose en sus numerosas escenas de acción, mucho mejores que todo lo visto hasta el momento. La secuencia de Hulk, por ejemplo, es bárbara. Pero no es la única. Balanceos, persecuciones, peleas contra ninjas...El director demuestra un profundo sentido del amor y la responsabilidad por el personaje. Por eso, entre otras cosas, incluye infinidad de referencias tanto a las películas de Sam Raimi como a los queridos videojuegos de Insomniac. Cualquier fan veterano de Spider-Man va a poder apreciar esta sucesión constante de guiños que le llenarán si cabe un poco más el corazón.En resumen, Spider-Man: Brand New Day es, por fin, la aventura callejera y terrenal que los fans pedían, totalmente ajena al caos multiversal marvelita. Un nuevo microcosmos para Spidey en clave NYC. Entretenidísima, más madura y oscura a nivel emocional pero sin renunciar al humor y con una mejora evidente en la dirección.Es también la película que más sabe a cómic de la saga Holland, regalando además mil y una referencias visuales y narrativas a Raimi y los videojuegos. La acción es espectacular, plagada de recursos muy imaginativos. Y el guion, aunque sobrecargado de tramas (su excesiva duración es el gran lastre del filme), por fin entiende de verdad a Peter Parker y su conflicto.Seguir leyendo: ‘Spider-Man: Brand New Day’ (★★★★☆), el cómic cobra vida en una de las mejores películas de la historia de Spider-Man