El Gobierno está tratando de mantener un juego de equilibrios de difícil compatibilidad entre su relación con Marruecos y su papel de aliado fiable en la Unión Europea . La imagen de debilidad que se ha proyectado por la permeabilidad en la frontera de España —y sur de Europa— genera preocupación a los aliados y hace que la crítica en Moncloa hacia Rabat haya ido evolucionando en las últimas horas. Si en un primer momento, la posición oficial era alabar la «cooperación de manera leal y permanente» y la «colaboración estrecha» de Marruecos para afrontar la situación en Ceuta, a medida que se va analizando lo sucedido van surgiendo fisuras en el relato. En concreto, sobre la actuación de las... Ver Más