Con la visita al país del papa León XIV en el horizonte, resulta oportuno recuperar algunos aspectos de su pensamiento en torno de la educación. En estas líneas, quiero destacar tres aportes que ha realizado el Santo Padre.En primer lugar, resalta la figura de San John Henry Newman en el magisterio de León XIV. Tras su beatificación bajo el pontificado de Benedicto XVI y su posterior canonización por el papa Francisco, el actual obispo de Roma lo elevó al rango de Doctor de la Iglesia. Durante la ceremonia de proclamación, León XIV subrayó que “La imponente estatura cultural y espiritual de Newman servirá de inspiración a las nuevas generaciones … dispuestas a realizar, por medio de la investigación y del conocimiento, aquel viaje que, como decían los antiguos, nos hace pasar per aspera ad astra, es decir, a través de las dificultades, hasta las estrellas”. El pensamiento de Newman resulta especialmente inspirador para iluminar los desafíos actuales de las universidades.El segundo aporte lo encontramos en las reflexiones que realizó en torno del Pacto Educativo Global en su Carta Apostólica Diseñar Nuevos Mapas de Esperanza. Allí, incorporó tres nuevas prioridades al documento elaborado años antes por Francisco: recuperar la vida interior de los jóvenes favoreciendo “espacios de silencio, discernimiento, diálogo con la conciencia y con Dios”, formar en el uso sabio de la tecnología en tiempos de Inteligencia Artificial y educar para la paz “en puentes y no en muros”.Al tercer aporte se encuentra en su reciente Encíclica Magnífica Humanitas. Allí, el Papa nos advierte que “Los procesos educativos, requieren tiempo para madurar…La rapidez y la facilidad con la que se obtiene una respuesta o síntesis hacen correr el riesgo de que se apague el deseo de plantear preguntas, que solo da fruto con el tiempo”. Destaca el rol central que sigue teniendo la escuela como ámbito en el cual los jóvenes pueden aprender a buscar y amar la verdad, relacionarse y reconocer la dignidad de cada persona. Nos recuerda que “Los padres tienen el primario e inalienable derecho de elegir el tipo de educación y formación que se imparte a sus hijos, en coherencia con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas”.En la encíclica se señalan algunos de los retos educativos de nuestro tiempo: el acceso a la educación, sea pública o privada; el reto pedagógico para superar la disonancia entre la velocidad de los cambios tecnológicos y la formación integral de los alumnos, y el desafío sapiencial de evitar que el flujo de información sustituya “el ejercicio de la investigación, la reflexión y el discernimiento”. León XIV nos invita a una alianza educativa renovada, en donde familias, escuelas e instituciones públicas se orienten hacia objetivos concretos “Educar en la sobriedad y el sentido de los límites…educar en la libertad y la responsabilidad, educar en el sentido de trascendencia y el bien común”.Vivimos tiempos dónde el futuro no alcanza a vislumbrarse con claridad y los cambios sociales y tecnológicos desafían a la educación tal y como la conocimos. Las reflexiones del Papa León XIV, con su estilo claro y sobrio, inspiradas en el magisterio de sus antecesores pero con acentos propios, pueden ayudarnos a enfrentar mejor los desafíos actuales que se presentan en el ámbito educativo, cuidando de no extraviar en el camino lo que de magnífica tiene la humanidad. wRecibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de ClarínQUIERO RECIBIRLOTags relacionadosOpiniónPapa León XIV