En noviembre de 2017, a Albert Puig Alcaide, entonces entrenador en los prebenjamines del Barça, le avisaron de que había un niño al que valía la pena echarle un ojo, así que fue a ver un Cerdanyola de Mataró-Vilassar de Mar de jugadores de 7 y 8 años. Tenía apuntado el nombre de Unai Jiménez, pero acabó prendado de otro chico, un gambiano del 2010 llamado Ebrima Tunkara. Seguir leyendo....