La presencia de Felipe VI en Lima para asistir a la toma de posesión de Keiko Fujimori vuelve a evidenciar una anomalía en nuestra política exterior. El Rey cumple con su función de representar a España, pero lo hace acompañado únicamente por una secretaria de Estado, una representación gubernamental menor para un acto de la máxima importancia en un país hispanoamericano. No es un episodio aislado, sino un patrón consolidado durante los años de Pedro Sánchez . Cuando acceden al poder gobiernos ideológicamente próximos, el presidente o sus ministros despliegan una intensa actividad diplomática. En cambio, cuando los nuevos ejecutivos pertenecen al centroderecha o la derecha, el interés oficial se diluye hasta rozar el desdén. Esa diplomacia de afinidades personales... Ver Más