La fatiga carga sus piernas y en sus tripas ruge el hambre. Salen de entre las colinas y se esconden entre matorrales a fin de burlas el control que se extiende por la ciudad. Pero son ya menos y Ceuta lo ha notado así que los vecinos ya pueblan las calles y reabren los comercios, no sin cierta timidez. Algunos lo hacen con un vigilante en la puerta y otros con cajas improvisadas que hacen de barrera ante infortunios. Los magrebíes se congregan por decenas frente a estos comercios abiertos, incluso ante los que todavía no lo están. Ahora lo hacen, en su mayoría, ya con educación, aunque siempre hay quien pierde las formas. No es la misma estampa que... Ver Más