En un cruce de caminos entre las provincias de Cádiz, Málaga y Sevilla se encuentra la localidad de Olvera , perteneciente a la Sierra Norte gaditana, enmarcada en la Ruta de los Pueblos Blancos y con un conjunto declarado histórico artístico en 1983. Ubicado a más de 600 metros de altura, impresiona contemplar el pueblo desde la lejanía, ya que se ve cómo está rodeado de olivares y tierras de cultivo, formando ese extraordinario montículo de casitas blancas que se aglutinan unas sobre otras rematadas por su espectacular iglesia. Al otro lado, se puede ver el pueblo, sobre una peña, donde se eleva el castillo, que aún conserva la torre del homenaje y el popular Paseo de Ronda. Su paisaje es inconfundible con casas blancas encaladas y calles empinadas, con escaleras o no, y dada su posición las noches de verano son muy agradables. Y también se dice del pueblo que es un mirador en sí mismo puesto que casi desde cualquier calle de la parte alta se puede disfrutar de maravillosas vistas que sorprenderán a cada paso que des. Olvera se encuentra en un arco que va del Atlántico al Mediterráneo, en un territorio definido por las últimas estribaciones del sistema Bético -Sierras de Cádiz y Serranía de Ronda. El emplazamiento permite ver el dominio del espacio -en cerros, laderas o tajos- sobre un paisaje donde abundan los pinos, las encinas, los alcornoques y una auténtica rareza botánica: los pinsapos. En concreto cabe destacar dos peñones. Por un lado, el Peñón del Sagrado Corazón (o de la Coroneta) se ubica en el casco urbano, coronado por una estatua y un balcón panorámico. A las afueras, el Peñón de Zaframagón es una espectacular reserva natural que alberga una de las mayores colonias de buitres leonados de Europa. En lo que a gastronomía se refiere, no puede dejar de probar guisos de caza, sopas pegas, solomillo relleno, chacinas o tortas del lunes,….. sin olvidarse la principal riqueza: el aceite de oliva virgen extra con la categoría de denominación de origen, que además es base de todos los platos.