Parece que los incas, cuando sufrían terremotos, epidemias o sequías, pensaban que la solución consistía en sacrificar a jóvenes puros capturados en las diferentes regiones de su imperio. No existe ninguna evidencia científica de que aquel método cambiara el curso de la naturaleza, pero siguieron practicándolo durante mucho tiempo. Quizá por eso, cuando Francisco de Pizarro llegó a sus dominios, encontró mucha más colaboración de la que cabría esperar por parte de numerosas tribus sometidas por el Imperio inca. Ante un mismo problema, unas civilizaciones encontraron soluciones más eficaces que otras. Los romanos también recurrieron en determinadas épocas a los sacrificios humanos. Sin embargo, cuando comprobaron que la superstición no evitaba las calamidades, acabaron confiando más en la ingeniería que... Ver Más