El ejército de EE. UU. crea piel y cerebro sintéticos para medir el impacto de la radiación en humanos

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Nos rodean. Están por todas partes. De hecho, es que las ondas electromagnéticas han sido y son importantísimas para el desarrollo humano, la ciencia y la tecnología, pues en realidad hacen posible que nos comuniquemos de forma inalámbrica en sus múltiples formas, formatos y tecnologías: radio, televisión, Wi-Fi, telefonía móvil, radares, antenas y así un largo etcétera...Sabemos que es un tipo de radiación no ionizante, además, en teoría inocua para el cuerpo humano, aunque es obvio que cuando su intensidad aumenta se vuelve más importante estudiar hasta qué punto este tipo de radiación puede interactuar con los tejidos del cuerpo, incluyendo conocer dónde están los límites.Y es esto lo que busca el Ejército de los Estados Unidos, avanzar en el estudio de la interacción electromagnética sin necesidad de dañar tejidos humanos vivos y sin complejos o costosos procedimientos, que suelen incluir materiales como plásticos o geles balísticos que, en realidad, sólo simulan organismos reales sin un comportamiento que pueda considerarse del todo preciso.La idea tras este estudio, de hecho, es encontrar materiales sintéticos capaces de imitar tejidos al cien por ciento, incluyendo los comportamientos de la piel, los huesos o el tejido cerebral humano, con el fin de probar cómo responden ante la exposición continuada a diversos tipos de ondas electromagnéticas de múltiples intensidades o frecuencias cuando los atraviesan. ❮ ❯ Parece ciencia ficción, pero estos tejidos sintéticos prometen revolucionar las pruebas de radiación electromagnética con resultados idénticos a los que se conseguirían con tejidos humanos vivosTal y como mencionaban los compañeros de HDBlog siguiendo la pista del Laboratorio de Investigación del Ejército DEVCOM de los Estados Unidos, lo que buscan los investigadores es conseguir resultados de la máxima precisión a la hora de ejecutar estos análisis, que hasta la fecha podían estar falseados por la utilización de materiales plásticos o de geles cuyo comportamiento no es adscribible al que tienen los tejidos humanos.De hecho, es que el cuerpo contiene agua y sales minerales que absorben, reflejan y conducen ondas electromagnéticas de modos muy diferentes al de los materiales artificiales, algo que evitarán estos tejidos sintéticos capaces de imitar al cien por ciento la piel, los huesos o el tejido cerebral humano.Cabe tener en cuenta, eso sí, que no hablamos de ningún tipo de tejido biológico cultivado en laboratorios, sino que en este caso se trabaja sobre tejidos totalmente artificiales diseñados para reproducir de forma fidedigna a los humanos a la hora de interactuar con ondas de radio.Los modelos se han pensado para que puedan retener agua durante meses a temperatura ambiente, sin necesidad de refrigerarlos o secarlos, así que permitirán experimentos más simples y rentables, haciendo posible la colocación de sensores directamente dentro de las estructuras sintéticas para medir profundidades de penetración, energías absorbidas, aumentos de temperatura y otros parámetros.Todo ello para que podamos diseñar cascos más efectivos, sensores más precisos o tejidos protectores para astronautas o trabajadores de riesgo, así como optimizar un sinfín de equipos de radar o telecomunicación que serán más seguros en el futuro.