Guerra en Medio Oriente entra en fase de desgaste con efectos sobre el petróleo y la inflación: recuperación requiere tiempo y garantías

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Guerra en Medio Oriente entra en fase de desgaste con efectos sobre el petróleo y la inflación: recuperación requiere tiempo y garantías. Foto: generada con gemini IA para fines ilustrativos El conflicto en el Medio Oriente se ha extendido por meses desde que inició, dejando volatilidad en los mercados, presiones en precios del petróleo y riesgos para la inflación global.Aunque se han anunciado pausas en las hostilidades y esfuerzos diplomáticos, especialmente entre Estados Unidos e Irán, los ataques y las acciones militares han continuado.Uno de los temas más críticos, el estrecho de Ormuz, ha despertado la preocupación de muchos. Desde que empezó el conflicto se ha reducido el tráfico por medio de esa vía marítima, que anteriormente transportaba aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo crudo y gas natural.Una encuesta realizada por Reuters a 31 economistas y analistas, reveló que el crudo Brent promediaría US$85,22 por barril en 2026, un aumento con respecto a la previsión de junio de US$84,50.“El principal factor de apoyo sigue siendo la prima de riesgo geopolítico asociada al conflicto con Irán, que probablemente persistirá durante la segunda mitad del año y mantendrá la volatilidad elevada”, explicó para Reuters Tobias Keller, el analista de UniCredit.Por otra parte, la encuesta mostró que los analistas redujeron en 500.000 barriles diarios su previsión de crecimiento de la demanda mundial para 2026, hasta 1,6 millones de bd.Mientras, estimaciones del déficit de suministro para el año en curso oscilan entre 1 millón y 2,6 millones de barriles diarios.Fotos: ©pandemin de Getty Images y ©Svetl de Getty Images Pro a través de Canva.comTras ese panorama, Jorge Andrés Rico, analista y docente en geopolítica, conflicto armado y seguridad, le dijo a Valora Analitik que considera que el conflicto aún está lejos de una desescalada definitiva.A su juicio, el escenario actual apunta a una prolongación de las hostilidades, aunque sin convertirse, por ahora, en una guerra abierta entre los Estados involucrados. En cambio, explica que las partes han optado por ataques dirigidos a objetivos estratégicos con el fin de desgastar al adversario.“Lo que estamos viendo es una lógica de prolongación y desgaste, donde el conflicto no necesariamente se expande de manera geográfica, sino estratégica”, señaló.En ese contexto, Rico advierte que uno de los mayores riesgos sigue concentrado en los recursos estratégicos, especialmente el petróleo y el gas, así como en las cadenas globales de suministro.Los recientes ataques registrados cerca de Omán y en las inmediaciones del estrecho reflejan esa disputa por el control de un corredor considerado clave para la economía global. Según el analista, cualquier interrupción en esa ruta termina trasladándose a las economías de distintos países mediante mayores costos logísticos, presiones inflacionarias y un incremento en el precio de materias primas.Y es que el comercio internacional depende de una red de puertos, rutas marítimas y nodos logísticos que mantienen conectados los mercados. Cuando alguno de esos puntos se ve afectado por un conflicto, las consecuencias terminan extendiéndose más allá de la región.Destacado: ISA Brasil se queda con el 100 % de IE Madeira, una de las líneas de transmisión más importantes de América LatinaLas treguas no eliminan la incertidumbreRespecto a los anuncios de alto al fuego que posteriormente son seguidos por nuevos ataques, Rico sostiene que estos acuerdos responden a una estrategia política más que al fin real de las hostilidades.Desde su perspectiva, en geopolítica prevalecen los intereses estratégicos de los actores, por lo que una tregua no elimina necesariamente los incentivos para continuar con las operaciones militares.El analista añade que, si disminuyeran las hostilidades en torno al estrecho de Ormuz, los efectos sobre el petróleo y la inflación no desaparecerían de inmediato. La desconfianza entre los actores y la incertidumbre sobre la estabilidad de las rutas comerciales seguirían condicionando los mercados durante un tiempo.Por ello, considera que un eventual acuerdo solo tendría efectos graduales sobre la inflación y los precios internacionales del petróleo, pues la recuperación de la confianza en los mercados requiere tiempo y garantías de que las tensiones no volverán a escalar.