«Juventud, divino tesoro, ya te vas, para no volver», escribía el padre del modernismo literario. Rubén Darío, o Félix Rubén García Sarmiento, como en realidad se llamaba, murió a los 49 años. En 1916, cuando una cirrosis hepática terminó con su vida, la esperanza de vida al nacer en España rondaba los 40 años . Aquella cotizada «juventud» que tanto estimaba el poeta nicaragüense parece hoy día ser un poco menos preciada, no porque haya perdido su encanto sino por el valor que se le retira a lo que se vuelve más común o extenso. Vivir 100 primaveras, un centenar de noches de San Juan o desempaquetar regalos un ciento de mañanas de reyes es algo que al menos 1800... Ver Más