La carretera de kilómetro y medio que separa la frontera con la ciudad marroquí de Castillejos es una procesión de jóvenes. Miles de ellos, durante todo el sábado han continuado volviendo, desandan el camino que hicieron hace 48 horas para intentar llegar a Ceuta. "Lo que hemos vivido cuesta de creer, cada uno luchaba por su vida", explica uno de ellos. Regresan despojados de la esperanza que les empujó a intentarlo, están exhaustos y hambrientos.Seguir leyendo....