Sus calles apenas callan de madrugada. Se sucede el sonido de las sirenas de los vehículos policiales, el correr de los magrebíes en busca de un escondite y las órdenes de un Ejército que busca conducirlos hacia la frontera. Incluso cuando la ciudad se aleja del centro y parece encontrar la ansiada calma, un arbusto se agita de improviso. «Excusez moi». Un 'perdóname' emerge de la voz de un escondido camuflado con esmero en una suerte de jardín vertical. Es Ceuta, la ciudad que en los últimos días ha visto desaparecer a sus vecinos, ocultos éstos tras las ventanas, en favor del florecimiento de extranjeros que cruzaron la frontera desde Marruecos. Pero esta noche, han sido sus residentes quienes han... Ver Más