El lunes 13 de julio de este mismo año nos enterábamos del fallecimiento del actor Sam Neill a los 78 años de edad debido a una neumonía. Siempre recordado por sus papeles en cine como el Dr. Alan Grant en Jurassic Park, el doctor William Weir en Horizonte final o el oficial soviético Vasili Borodin en La caza del Octubre Rojo, muy cerca estuvimos de disfrutar también de sus dotes interpretativas en una de las mayores franquicias de Hollywood.Y es que el actor neozelandés fue uno de los principales candidatos para convertirse en James Bond en 1986. De hecho, llegó a realizar una prueba de cámara oficial para interpretar al agente británico en 007: Alta tensión , la película que acabaría estrenándose en 1987 con Timothy Dalton enfundado en el esmoquin del personaje creado por Ian Fleming.Neill, Sam NeillLa búsqueda del sustituto de Roger Moore fue larga y reunió a numerosos aspirantes. Entre los nombres que más sonaban se encontraban Pierce Brosnan, Sam Neill y el propio Dalton, aunque también fueron considerados otros intérpretes como Lambert Wilson o Michael Praed.En un primer momento, el elegido fue Pierce Brosnan. Incluso llegó a firmar un contrato condicionado y realizó pruebas de vestuario. Sin embargo, la inesperada renovación de Remington Steele, serie que parecía cancelada, obligó al actor irlandés a cumplir sus compromisos televisivos y renunciar temporalmente al papel que tanto deseaba.Fue entonces cuando Sam Neill pasó a convertirse en uno de los grandes favoritos. Su interpretación del espía Sidney Reilly en la miniserie Reilly - As de espías había convencido a buena parte del equipo de producción y su prueba de cámara causó una excelente impresión a Michael G. Wilson, Barbara Broccoli y al director John Glen. Incluso las casas de apuestas lo situaban como el candidato con más opciones. Sin embargo, Albert Broccoli nunca terminó de verlo claro y finalmente decidió recuperar a Timothy Dalton, un actor al que ya había tanteado en ocasiones anteriores y que acabaría debutando como Bond en 007: Alta tensión, cuyo DVD encierra esta prueba de cámara en los extras, antes de regresar dos años después en Licencia para matar.Fue un alivioLo curioso es que el propio Sam Neill confesó años más tarde que, en realidad, nunca quiso interpretar al agente británico. En sus memorias Did I Ever Tell You This? y en varias entrevistas posteriores explicó que aceptó acudir a la prueba únicamente porque su representante insistió en ello.Además, reconoció que durante todo el proceso se sintió especialmente incómodo porque Pierce Brosnan, gran amigo suyo, era el primer candidato para el papel y sabía la enorme ilusión que le hacía conseguirlo. Neill aseguró incluso que sintió alivio cuando el personaje terminó en manos de otro actor, convencido de que no quería cargar con la presión de convertirse en "el Bond que no le gusta a nadie", algo que llegó a definir como un destino "peor que la muerte".