"Ratificamos que no nos estamos desviando de nuestro modelo socialista, por el contrario, lo defenderemos y se adoptan las decisiones necesarias para su consolidación". La certeza del primer ministro Manuel Marrero Cruz se disuelve en el aire de un verano imposible para Cuba. Lo meteorológico y lo político van de la mano. El presente informa a los cubanos que asoma en el horizonte un ajuste de proporciones y que la amplia apertura económica que barre con el modelo que había comenzado a construirse a partir de 1959 pende del aire mientras no avance una negociación con Estados Unidos. Las nuevas medidas se acompañan de señales a la administración de Donald Trump, que en lo que va del año no solo impuso un cerco energético contra la isla. La batería de sanciones y amenazas terminó por ahuyentar a las empresas extranjeras que tenían sus negocios en el turismo y la minería. El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, dijo a The New York Times que la apertura al capital cubano americano y norteamericano sería tan amplia que hasta "el propio Trump podría invertir". Por el momento eso no puede ocurrir debido a "las leyes estadounidenses". Seguir leyendo....