La presencia del veterano actor Christian Clavier, un cómico de gran éxito y popularidad en Francia, le procura la gracia (con minúscula) a una historia con muchos pies, pues sus personajes no paran, y poca cabeza sobre un hombre joven y tirando a corto que tiene que devolver un millón de euros que ha robado en su empresa y cuenta con la ayuda de un cerrajero pícaro y protestón. El argumento consiste en las dificultades que les surgen para devolver el dinero a tiempo y que Stan (el empleado arrepentido, que interpreta Rayane Bensetti) pueda seguir en la empresa, ahora que van a ascenderlo, y en la relación calamitosa que nace entre el ladrón honrado y el honrado cerrajero. Los guionistas no han exprimido su talento para organizar ni los planes de devolución del dinero ni las contrariedades para evitar una misión fácil y darle vuelo a la historia. Todo son idas y vueltas, situaciones entre inverosímiles y previstas, alguna insistencia sobrante y la amenaza chistosa del mafioso de su jefe, que interpreta Gilles Cohen con gracioso desdén. Todos resultan simpáticos, incluso los dos o tres villanos o la novia pelmaza de Stan, y como la película te permite seguirla al trote y reírla con buena voluntad, pues su director, Grégoire Vigneron , cumple con su misión.