Qualcomm subirá los precios de sus procesadores a partir de septiembre por el encarecimiento global de los chips de memoria

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Qualcomm subirá el precio de sus procesadores a partir del 1 de septiembre. La compañía que pone el chip dentro de casi todos los móviles Android de gama alta lo anunció el miércoles, junto a sus resultados trimestrales, y no lo planteó como un ajuste puntual en un modelo concreto: la subida es general."Los costes han subido, los precios van a subir", dijo su consejero delegado, Cristiano Amon, en una entrevista con CNBC. Lo que más ha subido es la memoria, y por eso el encarecimiento va a alcanzar a la mayor parte de su catálogo, cuyo destino principal son los fabricantes de teléfonos.El precio de la memoria ya está cambiando qué móvil compra la gente Stick de memoria RAMLa demanda ya se está moviendo dentro de la gama alta, que es el tramo donde Qualcomm manda con comodidad. "La preferencia del consumidor está cambiando hacia la parte baja de la gama alta, y también hacia el teléfono del año pasado, por el aumento de los precios de la memoria", explicó Amon.Más abajo el cuadro es peor: la gama media y la baja han dejado de resultar asequibles y con eso han perdido competitividad frente a lo que ya estaba en las tiendas. Como contrapeso, la dirección sostiene que el mercado chino de móviles ha tocado fondo, aunque no aporta cifras que lo respalden.Si sigues el catálogo de la firma, el aviso no te sonará nuevo: en enero ya se filtró que su tope de gama superaría los 300 dólares por el coste del nodo de dos nanómetros de TSMC. Era otro motivo, pero ya venía avisando de que sus chips iban a costar más.El problema no empieza en Qualcomm: la memoria se marcha a los centros de datos Un centro de datos situado en una zona rural de Estados UnidosEn su comunicado, la compañía reparte la culpa entre la fabricación de obleas, el montaje, las pruebas, el empaquetado avanzado, la memoria y otros materiales: los costes suben en toda la cadena, no solo en la memoria, y ninguno de esos frentes depende de ella.Intel y AMD ya han movido sus tarifas al alza por lo mismo: la producción de memoria se ha desviado hacia los centros de datos de inteligencia artificial, que es también lo que ha encarecido los portátiles a lo largo de este año.Las cuentas del trimestre ayudan a entender la prisa. Los chips para teléfonos facturaron 5.100 millones de dólares, un 20 % menos que un año antes, y el beneficio neto bajó de 2.660 a 2.000 millones: el negocio que sostiene a la compañía es el que más ha caído.Los ingresos totales, 9.950 millones, superaron los 9.670 que preveía LSEG, pero la previsión del trimestre en curso se quedó por debajo del consenso: entre 9.700 y 10.500 millones y un beneficio por acción de entre 2,05 y 2,25 dólares, frente a los 2,36 esperados. Las acciones cayeron tras el cierre.El plan es que seis de cada diez dólares dejen de venir del móvil En el interior del OPPO Find X9 Ultra se esconde el procesador Qualcomm Snapdragon 8 Elite Gen 5 / Fotografía de Christian ColladoFuera del teléfono, automoción aportó 1.590 millones, el internet de las cosas 1.830 (un 9 % más que un año antes) y las licencias de propiedad intelectual 1.280. Crecen, pero ninguno de esos negocios compensa todavía lo que pierde el móvil.La meta declarada es que el año que viene el móvil deje de ser la mayor parte del negocio: un 60 % de los ingresos vendría de fuera, con 5.000 millones procedentes de centros de datos en ese mismo plazo y otros 10.000 en automoción para 2029, cifra que ya puso sobre la mesa en junio.Ese mismo miércoles cerró la compra de Modular, una empresa de software para programar inteligencia artificial, y firmó un acuerdo para suministrar chips a los sistemas digitales del puesto de conducción de BMW. La plataforma de software de IA a la que apunta esa compra se presenta en una conferencia de agosto."Es algo temporal, de corto plazo, que estamos atajando con subidas de precios", sostiene Amon. No puso fecha al final de ese corto plazo ni dijo si las tarifas volverán a bajar cuando la memoria se relaje. De momento sube el chip, y cada fabricante decidirá cuánto traslada al precio final.