En apenas dos años, las artes marciales mixtas en España han pasado del ostracismo a llenar un estadio con 14.000 personas.Textos: Álvaro Colmenero, Fotos: Álvaro Ybarra Zavala(Álvaro Ybarra Zavala)Las artes marciales mixtas (MMA) en España se han convertido en una realidad deportiva y en un fenómeno de masas. Una transformación que no se entiende sin dos nombres: Ilia Topuria, doble campeón mundial y un icono nacional, y WOW FC, la promotora española que ha llevado el deporte a otro escalón de organización y prestigio, organizadora el pasado 11 de abril, en Valencia, del mayor evento de este deporte hasta la fecha. Más de 14.000 personas abarrotaron las gradas del Roig Arena, récord de asistencia a un evento de MMA en nuestro país.(Álvaro Ybarra Zavala)En las MMA, hay un instante en que el luchador deja de ser sólo un atleta. Es el momento más esperado, un ritual para calmar los nervios: cuando truena la canción escogida. Se encienden las luces y cada paso hacia el octógono, el llamado ‘walkout’, cuenta una historia. Aquí, el senegalés Mor Dieye avanza hacia la batalla en el WOW 29 Valencia. Es su primera conexión con el público. Y ahí reside uno de los atractivos de las MMA: cada atleta tiene su marca, su energía, su modo de entrar en combate. Porque el relato deportivo comienza antes de la pelea.(Álvaro Ybarra Zavala)Ser luchador es aceptar el dolor, entrenar cuando el cuerpo te pide un descanso, levantarse cuando la mente no puede más y convertir cada cicatriz en el recuerdo de una batalla. En la imagen, el español David Hervías lanza una patada frontal. En una pantalla se ve el logo de CR7, la marca de Cristiano Ronaldo, nuevo gran valedor de las MMA en España. En la jaula, Hervías y Emre Batan, su rival, son el resultado visible de miles de horas de sacrificio, madrugadas de entrenamiento, golpes absorbidos y una voluntad construida a base de no rendirse.(Álvaro Ybarra Zavala)Hay golpes que duran un instante, pero cuentan una historia entera. El brazo se extiende, el cuerpo acompaña y la fuerza acumulada durante meses se concentra en un solo movimiento. Leonor Osifo, campeona de España, avanza con la determinación de quien sabe que cada segundo puede cambiarlo todo. Cada golpe es más que una acción física. Es disciplina. Coraje. Crecimiento. Como el que han vivido las MMA femeninas en los últimos años. La jaula encierra el combate, pero no puede contener la ambición de quien entra en ella para dejarlo todo.(Álvaro Ybarra Zavala)El combate comienza en el vestuario. Íntimo y silencioso, el calentamiento activa los músculos y prepara la mente entre compañeros que comparten el cansancio, entrenadores que conocen cada miedo y personas que le recuerdan al luchador quién es. El miedo de que quizá el rival sea mejor siempre está presente y hay que convivir con esa voz. Aquí, David Hervías y Antonio Fofirca, alias ‘El Diamante’, calientan junto a sus entrenadores del gimnasio madrileño The Black Panther. La batalla ya está en marcha. Ganar empieza por creer que puedes.(Álvaro Ybarra Zavala)Justo antes del combate, la campeona Leonor Osifo se tumba en el suelo con sus auriculares buscando refugio en una canción. La observa en silencio su compañero Francis Silumsadisa. Gestionar la espera, controlar la respiración, ordenar los pensamientos y convivir con los nervios también forma parte de ser luchador. La calma antes de la tormenta. Dos personas en una habitación. Una se prepara para luchar. La otra espera, observa y acompaña. Y durante unos minutos, antes de que empiece la batalla, el tiempo parece detenerse.(Álvaro Ybarra Zavala)En las MMA, incluso cuando el cuerpo duele, la sangre aparece y la victoria comienza a escaparse, el luchador siente a veces una extraña plenitud. Aquí, un luchador que parece tenerlo todo cuesta arriba sonríe como si dijera que, mientras siga luchando, está donde quiere estar. Para muchos, competir no es sólo ganar. Es entregarse, poner a prueba los límites. Porque la esencia de luchar quizá no esté en levantar la mano al final sino en sentir, unos minutos, que estás completamente vivo. Y que venciste a tus demonios.(Álvaro Ybarra Zavala)Terminado el combate la adrenalina comienza a desaparecer y el cuerpo empieza a pasar factura, como un registro físico de lo ocurrido en el octágono. Aquí, Antonio Fofirca, una de las grandes perlas nacionales, recibe atención médica. Ha ganado, pero tardará en poder caminar. Es un momento que el público no ve, pero que es parte de la competición. Aparecen las preguntas: ¿cuánto dolerá al apoyar la pierna?, ¿cómo responderá el cuerpo en las próximas horas? La pelea ha terminado, pero el combate también se libra después de abandonar la jaula.(Álvaro Ybarra Zavala)Isabel Calvo, campeona mundial amateur de MMA, trabaja la técnica de boxeo junto a Clark Telemanou, su entrenador en The Black Panther. Frente a los golpes, mantiene la guardia alta, se desplaza y busca la posición para responder. El ejercicio se desarrolla a un ritmo controlado, centrado en perfeccionar los movimientos y automatizar las reacciones. En los deportes de combate, volver una y otra vez sobre el mismo gesto permite corregir errores, mejorar la coordinación y que una acción salga natural en el momento de competir.(Álvaro Ybarra Zavala)Para muchos luchadores, el combate comienza en los días previos, en una batalla silenciosa contra su propio cuerpo. Aquí, Isabel Calvo atraviesa una de las partes más exigentes de la preparación. Cubierta con una manta térmica busca alcanzar el peso pactado en un proceso incómodo y agotador física y mentalmente. Son horas de trabajo, restricciones, cansancio y disciplina constante para competir en las condiciones acordadas. Antes de subir a la báscula, también hay una batalla, la más difícil según los propios luchadores.(Álvaro Ybarra Zavala)En los eventos de WOW FC, cada velada viene acompañada de la Fight Week, en la que los luchadores afrontan una batalla dialéctica con su contrincante y las preguntas de los periodistas. De izda. a dcha., Antonio Fofirca, Isabel Calvo, Umakhan Ibragimov y Nikolay Grozdev, esperan ese momento. Frente a los micrófonos, tienen la oportunidad de proyectarse, mostrar quiénes son y hacer suyo el momento. Primero el micrófono, pero después, cuando se enfunden las guantillas, la historia deberá escribirse con hechos.(Álvaro Ybarra Zavala)Dos luchadores se disputan el control en una acción de derribo: equilibrio, fuerza, precisión y capacidad para reaccionar en un instante. Cada golpe deja su huella, pero la pelea continúa. El cansancio, el dolor o una herida no siempre significan el final. Competir consiste en encontrar la manera de mantenerse en pie, defenderse y seguir ejecutando la técnica cuando las condiciones ya no son las ideales. Los luchadores de MMA son, de hecho, los atletas mejor preparados del planeta.(Álvaro Ybarra Zavala)Tras el esfuerzo, llega el momento de levantar los brazos, el instante que todo luchador busca; cuando la tensión desaparece y solo queda la satisfacción de haberlo conseguido. El momento apenas dura unos segundos, pero condensa meses de preparación, sacrificio y dudas. El cuerpo está cansado, pero expresa alivio, orgullo y la sensación de haber superado una prueba. Al fin y al cabo, hablamos de los atletas, probablemente, mejor preparados del planeta y en España su lucha no ha hecho más que comenzar.