Un mes después de que se lanzara el satélite comercial Link, tiene problemas de orientación en la órbita terrestre baja. Se lanzó con la finalidad de salvar al telescopio Swift de la NASA, que tiene 22 años de existencia. Tiene un problema grave, ya que podría desintegrarse de no ser recuperado. Link perdió el control de su trayectoria original y se interrumpió parte de la comunicación con el control terrestre. ¿Qué fue lo que ocurrió exactamente? La investigación inicial indica que dos de las tres ruedas de reacción están fuera de servicio y son las que se encargan de controlar la orientación del satélite con impulsos rotacionales. El sistema también tiene una falla parcial de los propulsores de gas frío, que son los que se encargan de las correcciones de rumbo. Aún hay esperanza para que los ingenieros puedan trabajar sobre la marcha.Swift está en peligro y el tiempo corre en contra por este motivoTal y como reporta Ars Technica, el telescopio de la NASA necesita la ayuda de manera urgente porque no tiene un sistema de propulsión. La actividad solar expande la atmósfera al exterior de nuestro planeta; eso causa un aumento de la resistencia aerodinámica y acelera el descenso de dicho elemento. Se montó un operativo de rescate en tres fases. En la aproximación al telescopio, se capturará mediante tres brazos robóticos. Se planea elevarlo a la órbita utilizando propulsores eléctricos. La empresa que está a cargo de este rescate es Katalyst Space a través de un pago de más de 25 millones de euros. La misión de Link comenzó el 3 de junio a bordo del cohete Northrop Grumman Pegasus XL. En las primeras semanas no hubo ningún inconveniente, se desplegaron los paneles solares generadores de energía del satélite y el contacto con los controladores terrestres de Katalyst. Los propulsores eléctricos se utilizarán para estabilizar a Link, algo para lo cual no fueron diseñados originalmente, que debe acoplarse a Swift a 320 kilómetros sobre la Tierra. La NASA quiere mantener a Swift a pesar de que ha superado su vida útil debido a que es de las pocas misiones que fue diseñada para detectar estallidos de rayos gamma. Katalyst tiene nueve meses para completar la misión ordenada por la NASA, la cual ya consideran un éxito a pesar de las circunstancias. Shawn Domagal-Goldman, director de la división de astrofísica de la NASA, indica que, desde el punto de vista programático, es un éxito por el intento. Link está generando suficiente energía eléctrica para seguir comunicándose con los equipos en tierra. Por lo que el plan ahora está enfocado en solucionar los problemas de la rueda de reacción.