Criaron ratones en tres mundos completamente distintos. Meses después, sus neuronas no solo funcionaban diferente: habían aprendido a leer sus genes de otra manera
Un experimento siguió a ratones criados con muchos estímulos, en condiciones normales o prácticamente aislados. El ambiente dejó huellas distintas en los genes de dos poblaciones neuronales implicadas en la memoria.