“Dormíamos cuando, a las 6.15 de la mañana, saltó la alarma. Pero a las 6.18 todo explotó”, rememora Tetiana Semyhailo, de 52 años, mientras muestra la cama que compartía con su marido, que resultó herido por cortes en las piernas tras reventar las ventanas. Ambos escaparon en medio de la humareda negra que se adueñó de su apartamento, en una quinta planta. Un dron ruso acababa de impactar junto a su bloque, en el distrito de Solomianskyi (Kiev). Ocurrió en la madrugada del sábado pasado, pero la mujer aún sigue presa de los nervios. “Vivimos 24 horas pendientes de las alertas. Por eso recuerdo perfectamente la hora”, concluye.Seguir leyendo