Durante mucho tiempo Donald Trump se resistió a aceptar que el aumento del coste de la vida fuera un problema. Decía que no era más que una "invención" de los demócratas. Pero a medida que los datos confirmaban la bulimia de los precios y los malabarismos de millones de estadounidenses para llegar a fin de mes, Trump ha dejado de negar la mayor para buscar a la desesperada formas de reducir la inflación. De momento, nada acaba de funcionar y, a tan solo un mes de unas elecciones legislativas donde su partido se juega el control de las dos cámaras, el 73% de los estadounidenses desaprueba su gestión económica, según una encuesta reciente publicada por CNN. Son malas noticias para los republicanos, cuyas perspectivas no dejan de empeorar. Seguir leyendo....