“Estamos aquí para defender a todas las Maricarmen de España”, ha defendido Valeria Racu, portavoz del Sindicato de Inquilinas, antes de comenzar la manifestación que se ha vivido este sábado en Madrid en defensa de la vivienda. “Fue ella la que prendió la primera mecha, pero la lucha va a seguir”, ha añadido.Tras una semana de acampada en Sol, la rabia e indignación se han juntado en una marcha que ha salido desde cuatro puntos para acabar juntándose en la fuente de Cibeles. Según el sindicato, la afluencia ha llegado a las 500.000 personas, mientras que fuentes de la Delegación de Gobierno matizan la cifra y la rebajan a 70.000 personas. Más allá de Madrid, son hasta 50 ciudades las que tienen convocadas sus propias manifestaciones en España este fin de semana.Desde Atocha ha salido una de las principales columnas en la que miles de personas han avanzado bajo gritos de “fuera fondos buitres de nuestros barrios” o “inquilinas al poder”. El Sindicato de Inquilinas iba a la cabeza, seguida de Comisiones Obreras (CCOO) y UGT, y más atrás el resto de organizaciones como Anticapitalistas o Izquierda Revolucionaria. Un problema común, pero en el que cada participante tiene su propia historia. Es el caso de Rocío, de 35 años, que ha tenido que asumir sola el alquiler después de dejar de vivir con su pareja. “Podía más o menos, sin capacidad de ahorro, pero podía”, explica. La situación cambió cuando su casero le comunicó que quería subirle 150 euros el alquiler. Aunque finalmente no pudo aplicarle la subida en ese momento por estar fuera de plazo, Rocío asegura que ya le ha advertido de que lo hará en enero de 2027. “Ahora el sitio al que hemos tenido que venir, que es Madrid, tampoco se puede”, lamenta.Rocío es de Badajoz y vincula su situación con la de quienes se han visto obligados a abandonar sus lugares de origen por la falta de oportunidades y el coste de la vivienda. “Sabemos lo que es tener que irte de tu sitio, porque no se puede vivir”, afirma. Una situación que, además, condiciona sus planes personales. “Yo tengo 35 años y mi ginecóloga cada vez que me ve me insiste en que ya va siendo hora si quiero ser madre, y es como: bueno, pero para eso primero tendré que tener un techo bajo el que tener a mi hija”, explica.Una situación parecida es la de Amanda, de 26 años, que lleva cuatro años viviendo en Madrid y asegura que cada año la situación del alquiler es peor. Aunque el piso en el que vive actualmente “no está mal”, cuenta que ha pasado por “auténticos zulos”, sin luz solar y sin siquiera poder tender la ropa fuera. “En sitios que no son ningún tipo de vivienda digna”, explica. A sus 26 años, tampoco ve que su situación vaya a mejorar a corto plazo.La precariedad llega hasta el punto de que, si destinara todo su sueldo al alquiler, apenas le quedarían 30 euros al mes para vivir. “No valdría la pena siquiera trabajar en esa situación”, sostiene Amanda, que resume su incertidumbre con uno de los carteles que vio durante la manifestación: “Estoy a un despido de no poder pagar el alquiler”. Para ella, el problema no es solo el precio de la vivienda, sino unos salarios que “están completamente estancados” mientras aumentan los alquileres y el resto de gastos.Entre los jóvenes que han acudido a la protesta también está Samuel, de 20 años, estudiante y miembro del Sindicato de Estudiantes. “Como estudiante que vive fuera de casa, tengo que estar haciendo malabares con el sueldo para pagar el alquiler y los gastos diarios, y es un sinvivir”, explica. Asegura que vive pensando en cómo llegar a fin de mes y reclama “medidas de verdad” para que la vivienda deje de estar, a su juicio, al margen de las posibilidades de los jóvenes.La movilización tiene, además de poner sobre la mesa el problema de la vivienda, otro objetivo a futuro: la convocatoria de una huelga general. “A partir de hoy mismo empezamos a construirla”, ha señalado Racu. La portavoz del Sindicato de Inquilinas ha defendido que la convocatoria debe hacerse “sí o sí” en alianza con los sindicatos y con otros movimientos sociales. Aunque todavía no hay una fecha, Racu ha apuntado que quieren que sea “una huelga histórica”, con una participación “altísima, como no se ha visto en años”, por lo que previsiblemente no será inmediata.Samuel, de 20 años, respalda la convocatoria. “Súper a favor”, ha respondido al ser preguntado por una posible huelga general. También Amanda se muestra partidaria, aunque reconoce las dificultades económicas que puede suponer secundarla. “Yo no puedo estar más de un día de huelga general”, explica y asegura que no puede permitirse más tiempo sin cobrar. Indira, de 26 años y compañera de piso de Amanda, apunta que ellas pueden hacerlo porque no tienen hijos a su cargo, pero plantea las dificultades para las familias asegura que apoyaría la huelga si sirve para defender su futuro: “Si esta huelga general lo que hace es luchar por mi derecho al futuro, obviamente la voy a apoyar”.Sin embargo, no todas las voces están convencidas del todo y Pilar, de 67 años, no lo ve tan claro. “Las huelgas generales se suelen hacer contra el Gobierno y yo creo que este Gobierno no se merece una huelga general”, señala. En su opinión, quienes deberían afrontar una movilización de este tipo son “la derecha, la ultraderecha y el empresariado español”. Aun así, considera que son los propios ciudadanos quienes deben defender los derechos que, a su juicio, están en juego. “Lo que teníamos ya conquistado no nos lo pueden volver a quitar”, asegura.La manifestación ha finalizado con un discurso de Alicia del Río, también portavoz del Sindicato de Inquilinas, con duras críticas hacia el Gobierno y el resto de partidos. “Ante un Congreso incapaz de sacar medidas valientes no queda otra que seguir la senda del poder popular que es imparable”, ha indicado. “Vamos a construir la huelga general”.En paralelo la acampada que desde hace una semana se encuentra en la Puerta del Sol no parece tener un final a la vista. Aunque el espacio en la plaza ya está totalmente ocupado, este sábado se pueden ver las primeras tiendas de campaña en calle aledañas como el Arenal y Preciados. También la organización va mejorando y cuenta con su propia seguridad para mantener un aforo controlado dentro de la acampada.Esto ocurre tan solo un día después de que el Sindicato de Inquilinas indicara que iba a mantener una “presencia menor” dentro de la movilización. Esto ha servido para que otras asociaciones crezcan en presencia todas bajo la recientemente creada asamblea del 26S, que ya tiene sus propios canales de información por Telegram, Mastodon y Oasis.Entre ellas ya se habla de no abandonar la acampada en un futuro próximo. Desde Izquierda Revolucionaria reparten panfletos en los que hablan de aprovechar esta oportunidad y no desalojar hasta que los sindicatos de clase convoquen la huelga general. “Hay que aprovechar la presión y no darles oxígeno”, se puede leer en la misiva. Añaden que es importante aprovechar la huelga educativa que comienza el 14 de octubre para presionar a los sindicatos a que la conviertan en general. "De aquí no nos vamos hasta que haya una fecha de huelga general", ha defendido la asociación en una asamblea organizada en la calle Alcalá.La movilización de Madrid se ha replicado en otras ciudades del país. En València, miles de personas han recorrido el centro desde la Porta de la Mar hasta el entorno del Palau de les Arts, donde se celebraba un congreso inmobiliario, en una protesta que ha terminado con cargas policiales. En Girona, unas 400 personas han participado en la marcha, mientras que en Santander han sido más de 2.000, según la Delegación del Gobierno —5.000 según los organizadores—. En Palma, alrededor de 2.000 personas, según la Policía Nacional, han recorrido la ciudad.También se han producido movilizaciones en Galicia, con protestas en Santiago, A Coruña, Vigo y otras localidades, mientras que en Canarias las marchas han recorrido Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife. En Andalucía, además de la manifestación de Jerez, se han celebrado protestas en Cádiz y Huelva, y por la tarde en Málaga y Granada.La principal excepción ha sido Barcelona y L'Hospitalet, donde la manifestación prevista para esta tarde ha sido suspendida por el episodio de lluvias y trasladada al lunes 5 de octubre.