En muchos pueblos asturianos las casas se apagan una a una, quedan vacías y, con ellas, queda un silencio que parece imposible de romper. Estos pueblos hoy en día resisten con pocos habitantes, y son lugares que siguen teniendo vida gracias a personas a las que muchos podrían considerar unos locos, simplemente por elegir una vida diferente.Seguir leyendo....