La Universidad de Yale podría haber redefinido al Spinosaurus: todo apunta a que pasaba la mayor parte del tiempo bajo el agua

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Podríamos decir que el Spinosaurus ocupa un lugar especial entre los dinosaurios que más preguntas han planteado a la paleontología. Su anatomía, muy diferente de la de otros grandes depredadores, ha alimentado una discusión que todavía no está completamente cerrada: ¿era un dinosaurio terrestre que aprovechaba los ambientes acuáticos para alimentarse o había desarrollado una auténtica vida ligada al agua? Un nuevo estudio aporta evidencias que inclinan la balanza hacia la segunda posibilidad y plantea que pudo pasar la mayor parte de su existencia bajo el agua.La investigación, publicada en Current Biology, no se ha centrado únicamente en este dinosaurio. Su objetivo principal era desarrollar una nueva herramienta capaz de determinar cómo vivían animales extintos cuando el registro fósil ofrece señales difíciles de interpretar. Para ello, los científicos estudiaron cómo las especies actuales han modificado sus cuerpos para adaptarse al medio acuático y buscaron patrones comparables en animales desaparecidos hace millones de años.Una nueva forma de descifrar el comportamiento de los animales extintos A partir del análisis de especies actuales mediante inteligencia artificial, este sistema permite estimar la vida acuática y la anatomía blanda de animales extintosEl equipo reunió una enorme cantidad de información procedente de ejemplares conservados en museos de diferentes partes del mundo. Se incorporaron más de 11.000 mediciones, fotografías y exploraciones mediante tomografía computarizada, junto con datos sobre las relaciones evolutivas entre las especies. A este material se añadieron modelos de aprendizaje automático y análisis estadísticos capaces de detectar asociaciones que serían difíciles de identificar únicamente mediante una inspección visual de los fósiles.Una de las claves del estudio fueron las extremidades anteriores. Sus proporciones permiten obtener pistas sobre la presencia de tejidos blandos adaptados a la natación y sobre el grado de dependencia de un animal respecto al agua. Utilizando especies modernas como referencia, los investigadores consiguieron predecir estas características con una precisión superior al 90 %.Aplicada al Spinosaurus, esta metodología proporcionó un resultado muy esclarecedor. El dinosaurio vivió aproximadamente entre hace 113 y 94 millones de años en el norte de África, una región que en aquel momento albergaba extensos sistemas fluviales y otros ambientes acuáticos. Sus características corporales ya habían llevado a algunos investigadores a proponer que podía sumergirse para perseguir presas, mientras que otras reconstrucciones lo situaban principalmente en las orillas, donde capturaría peces y otros animales sin necesidad de adentrarse demasiado en el agua. Ni trucos de cine ni magia: la ingeniería confirma cómo estos dinosaurios gigantes podían ponerse de pieLos nuevos datos encajan mejor con un animal fuertemente adaptado a la vida acuática. El análisis indica que el Spinosaurus tenía hábitos altamente acuáticos y que probablemente permanecía sumergido durante una parte muy importante de su tiempo. Esta conclusión no significa que todos los detalles de su comportamiento estén resueltos, pero sí proporciona una base cuantitativa para una cuestión que hasta ahora dependía en buena medida de la interpretación de diferentes rasgos anatómicos.El agua transformó a cada linaje de una manera diferente Una de las imágenes que acompaña al estudioEl análisis también revela que los reptiles marinos del Paleozoico probablemente nunca llegaron a independizarse por completo de tierra firme. A diferencia de algunos grupos posteriores, no habrían desarrollado una existencia exclusivamente acuática. Esta diversidad demuestra que regresar al agua no implica necesariamente seguir una única trayectoria evolutiva.De hecho, una de las conclusiones más interesantes del trabajo está relacionada con la evolución convergente. A lo largo de la historia de los vertebrados, distintos linajes que no estaban estrechamente relacionados entre sí desarrollaron características similares al enfrentarse a las exigencias de la vida acuática. Las extremidades se transformaron en estructuras más eficientes para nadar y aparecieron otros cambios corporales que mejoraban el desplazamiento bajo el agua. El resultado fue una sorprendente repetición de soluciones anatómicas en grupos evolutivamente separados.El método podría utilizarse en el futuro para investigar otras grandes transformaciones evolutivas, desde la aparición del bipedismo entre nuestros antepasados hasta el origen del vuelo en el linaje de los dinosaurios que terminó dando lugar a las aves. En todos estos casos existe un mismo desafío: reconstruir comportamientos y capacidades a partir de huesos que han sobrevivido millones de años.En el caso del Spinosaurus, las nuevas evidencias ofrecen una imagen cada vez más definida de un dinosaurio estrechamente vinculado al agua. Lejos de ser simplemente un depredador que esperaba en la orilla, pudo haber convertido los ambientes acuáticos en el escenario principal de su vida. Y precisamente ahí reside una de las mayores dificultades de la paleontología: descubrir, a partir de unos cuantos huesos, cómo era realmente la vida en unos ecosistemas que desaparecieron hace decenas o cientos de millones de años.