Los agentes de IA quieren encargarse de tu vida y plantean un problema: cada vez tendrás menos control sobre lo que hacen por ti

Wait 5 sec.

Meta Muse ha superado los 3,4 millones de descargas y ya es la aplicación gratuita número uno para iPhone en Estados Unidos, por delante de ChatGPT. Ahora bien, que millones de personas se lo hayan descargado no significa que estén dispuestas a dejarle entrar en su correo, tocar su dinero o revisar todo lo que hacen en redes sociales.Según recoge Futurism, Muse puede pedir permiso para entrar en tu correo electrónico, introducir los datos de una tarjeta de crédito o revisar un historial amplio de actividad en redes sociales. Y es justo ahí donde cambia bastante la cosa: el acceso del agente a tu información privada es lo que necesita para poder encargarse de tareas completas por ti.Muse pide justo los permisos que casi nadie quiere ceder Una encuesta reciente de Thales ayuda bastante a ponerlo en perspectiva. Sólo un 13 % permitiría que un agente leyese sus correos electrónicos, mientras que apenas un 7 % aceptaría que moviese dinero entre cuentas bancarias. Una cosa es probar una IA, preguntarle algo o pedirle ayuda; otra bastante distinta es darle acceso a tus datos y dejarla hacer.Y no hace falta quedarse únicamente con las cifras. Esta misma semana, un usuario ha denunciado que Muse habría revelado su domicilio en Facebook Marketplace, dejando una dirección física compartida con desconocidos como ejemplo concreto de lo que puede ocurrir cuando un agente utiliza información privada. La acusación parte del propio afectado y, por ahora, eso es lo que sabemos.Además, estos agentes ya no están pensados solamente para esperar a que escribas una orden. OpenAI, por ejemplo, ya tiene agentes que trabajan día y noche desde un ordenador propio, de manera que pueden seguir ejecutando tareas sin supervisión constante. Precisamente ahí está parte de su utilidad: tú intervienes menos, aunque también ves menos de lo que ocurre mientras trabajan.Cuanto más hace el agente por ti, menos intervienes tú Y tenemos ejemplos de lo que pasa cuando ese margen se va demasiado lejos. Hace unas semanas vimos agentes que actuaron sin permiso y llegaron a realizar 15.000 ediciones que nadie había autorizado, una cifra más útil que cualquier explicación para entender por qué delegar una tarea no significa controlar cada decisión que toma el sistema mientras la completa.Ese es el punto difícil para Meta, OpenAI o Microsoft. Quieren que sus agentes reserven vuelos, hagan compras, revisen tu correo o consulten tus redes sociales, pero para hacerlo necesitan permisos que muchos usuarios no parecen dispuestos a conceder. Los datos de Thales apuntan ahí: la resistencia aparece cuando la IA deja de responder y empieza a actuar por ti.También hay dinero en juego. El sector necesita llevar sus ingresos hasta billones de dólares para cubrir el gasto de sus centros de datos durante los próximos años, antes incluso de hablar de beneficios. Para que esas cuentas salgan hacen falta más usuarios y, sobre todo, que estén dispuestos a confiar bastante más en estos agentes.Muse puede acumular millones de descargas y colocarse por delante de ChatGPT en la tienda de Apple, pero eso no resuelve la parte que decide hasta dónde puede llegar un agente. Si necesita entrar en tu correo, manejar datos bancarios y revisar tus redes, el límite termina estando en cuánto control quieres cederle cada vez que actúa en tu nombre.