"Al 70% habrá elecciones anticipadas"

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El entorno de Sánchez apuesta por un adelanto electoral, pero el presidente sopesa si convocar ya o intentar aprobar nuevas medidas de vivienda A esta hora, la decisión no está tomada. Tampoco el calendario. Durante el fin de semana, el presidente está escuchando a su equipo más cercano, en La Moncloa y en el partido. El sentir mayoritario es claro: ahora o nunca. Todos saben que van a unas elecciones dificilísimas. Las encuestas –hoy publicamos una en elDiario.es– dan a PP y Vox una mayoría abrumadora. Pero nadie cree que vaya a pasar un tren mejor en los próximos meses.  Las encuestas también reflejan el error de las derechas: tumbar un escudo antidesahucios que apoya más de la mitad de sus propios votantes. Entre ese portazo y las acampadas se ha abierto una rendija: la oportunidad de dar una batalla que, hasta ahora, parecía perdida. Pedro Sánchez baraja un adelanto electoral desde el jueves por la noche, cuando Junts confirmó que tumbaría el decreto de vivienda, en contra de lo pactado. Desde entonces, el ánimo en La Moncloa ha ido a rachas. Esa noche estaban muy decididos. El viernes por la mañana, también. Por la tarde se enfriaron un poco, en parte por un bulo: que la acampada de Sol se levantaba (falso). El sábado, las manifestaciones masivas volvieron a empujar hacia las urnas. “Al 70% habrá elecciones anticipadas”, dicen a esta hora fuentes del Gobierno. Entre quienes hablan con el presidente hay consenso en la estrategia. Otra cosa es la táctica. Dos inconvenientes pesan en la decisión de convocar este mismo lunes. El primero: los socios del Gobierno no están preparados. El Frente Amplio –antes Sumar– aún no tiene cabeza de cartel. El segundo: muchos inquilinos quedarían desamparados. Con elecciones el 29 de noviembre, si se disuelve el Parlamento este martes, se cierra el margen para negociar un nuevo decreto o aprobar otras medidas que eviten más desahucios. Se puede explicar con la metáfora del surfista. Sánchez sabe que esta es la mejor ola que va a tener. La clave está en elegir el momento exacto para subirse. Si rema demasiado pronto, la ola le pasa por debajo. Si llega tarde, le revuelca. En su entorno más cercano hay quien cree que ese pico de la ola aún no ha llegado. Que sería mejor esperar unos días: presentar otra vez un decreto y presionar un poco más a las derechas para que se vuelvan a retratar en el Congreso. Dentro de ese escenario, unos hablan de elecciones en diciembre: el domingo 13 (porque las otras opciones posibles antes de Navidad son solo el 6, que cae en el puente de la Constitución, o el 20, demasiado cerca de la Nochebuena). Otros –los menos– creen que la ola aguantará un poco más y apuestan por principios de año. En cuanto al primer inconveniente, en La Moncloa estarán muy pendientes de la reunión de hoy a las 12:30 entre los ministros y principales dirigentes de Sumar. Habrá que ver qué sale de ahí: si piden más tiempo, si presionan para un nuevo decreto o si se declaran preparados. “A nuestro espacio le va bien un poquito de pim pam pum”, dice una fuente de la dirección. La presión de unas elecciones inminentes empujará al Frente Amplio a cerrar filas y candidaturas.  Entre los socios del Gobierno, quien más se muestra en contra del adelanto electoral es ERC. “En este país hay mucha gente que es de izquierdas y no quiere votar al PSOE. ¿Esta gente a quién vota? No hay nadie”, dice Gabriel Rufián. Su escepticismo tiene otro motivo. Si la legislatura acaba ya y gana la derecha, se hunde la reforma de la financiación autonómica, un asunto clave para ERC. Aunque no saliera adelante –lo más probable–, retratar a Junts votando en contra junto a PP y Vox habría sido una gran baza electoral para Esquerra. Que esa reforma ni siquiera llegue a votarse también perjudica al PSC. Pero el equipo de Salvador Illa da por hecho que, con Junts en el monte, sus posibilidades eran muy escasas. “Tras el portazo a la vivienda, Illa ya no se hace ilusiones: da por hecho que Junts no aprobará nada”, asegura una fuente cercana al president. Hay otro factor que empuja hacia diciembre: los sindicatos. Tanto en CCOO como en UGT se debate si sumarse a la huelga general que se coreó ayer en las manifestaciones. Sus direcciones se reúnen este lunes. De una manera u otra, respaldarán las protestas. Pero si las elecciones no se retrasan al menos unas semanas, perderán buena parte de su capacidad de presionar en la calle. La Moncloa ya prepara una posible comparecencia del presidente para el lunes por la mañana. A primera hora de este domingo contrataron la señal de satélite para transmitir una posible declaración institucional. Aún no es seguro que Sánchez vaya a salir, pero su equipo quiere tener todo listo, por si decide mandar un mensaje. ¿Y si Sánchez espera un poco más? ¿Cuál es el plan? Aguantar la ola hasta diciembre es relativamente fácil. El Gobierno ya estudia qué medidas de las que se tumbaron el viernes (son las menos) podrían aprobarse como reales decretos, sin pasar por el Parlamento. Lo más difícil es explicar por qué habría que esperar hasta 2027, cuando ya es evidente que los Presupuestos son imposibles. ¿Con qué argumento? ¿Para qué? Parafraseando a Žižek (“es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”): es más fácil imaginar unas elecciones anticipadas que un plan B para agotar la legislatura.