Investigadores del Hospital Infantil de Boston desarrollan un anestésico local que dura semanas en lugar de horas y podría prolongar el alivio tras una cirugía

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Pasar por un proceso quirúrgico genera inquietud en los días previos, a los que debería suceder una sensación de alivio con el paso del tiempo. Sin embargo, los procesos postoperatorios no son un camino de rosas y los dolores derivados de una intervención se pueden prolongar durante semanas.Cierto es que existen anestésicos y analgésicos para paliar esas sensaciones, pero su eficacia puede quedarse corta ante la magnitud de la intervención o de la recuperación que esta exige. Para que el proceso posterior a la entrada al quirófano sea más llevadero, un equipo de investigadores del Hospital Infantil de Boston acaba de probar en roedores un anestésico local que ha demostrado un proceso de liberación lenta capaz de ofrecer un alivio localizado durante un periodo que podría extenderse incluso por tres semanas.La idea detrás del estudio es sencilla: desarrollar un fármaco con el que lograr un efecto prolongado y localizado que no implique los efectos secundarios de los analgésicos orales ni la atención a la posología que demanda la administración de estos en el momento en que el paciente todavía se encuentra en una fase inicial de recuperación. El objetivo, con este nuevo tratamiento, es extender la analgesia de las 8 a 12 horas convencionales hasta un periodo que puede llegar a los 21 días según los modelos de ensayo presentados.El secreto detrás de la liberación prolongada Figura del estudio con el cribado de lípidos para la liberación ultralenta de TTX - NatureEl estudio ha visto la luz en la publicación especializada Nature Biomedical Engineering y se ha llevado a cabo bajo la dirección del ingeniero de investigación en el Hospital Infantil de Boston y Doctor en Filosofía, Yuan Wang, y el doctor Daniel Kohane, director del Laboratorio de Biomateriales y Administración de Fármacos, quien también ejerce como investigador asociado senior en cuidados intensivos pediátricos del mismo centro. Su trabajo se ha enfocado en una reformulación de los liposomas, unas burbujas microscópicas compuestas por capas de lípidos que se emplean como vehículos de transporte de fármacos en el organismo.La base de todo el trabajo ha sido conseguir que, gracias a esos liposomas, la liberación de la carga analgésica se realizase de manera progresiva en la zona circundante de la intervención, aspecto que han validado los ensayos efectuados con roedores, en los que se ha visto que ese anestésico local encapsulado en los liposomas era capaz de prolongar sus efectos durante tres semanas.Hasta la fecha, los intentos de prolongar la acción de los analgésicos se centraban en encapsular compuestos lipófilos, aquellos que son solubles en grasas. Sin embargo, el equipo dirigido por los doctores Wang y Kohane descubrió una dinámica diferente y que supone un nuevo escenario con respecto a lo probado hasta el momento.Al encapsular compuestos hidrófilos (solubles en agua) en liposomas dotados de una mayor fluidez de membrana, la liberación de la molécula analgésica se ralentiza, en lugar de acelerarse como podría parecer lógico en primera instancia. Esta disolución paulatina permite mantener una dosis anestésica constante y segura sobre el tejido alrededor de la zona intervenida durante un periodo prolongado, tal como explica el propio Yuan Wang en su estudio: «Las membranas más fluidas de los liposomas, con muchos enlaces dobles, pueden ser más fáciles de atravesar, pero la mayor cantidad de barreras ralentiza la liberación del fármaco»Yuan Wang, ingeniero de investigación en el Hospital Infantil de Boston Una alternativa al uso de opioides postoperatoriosEn sus pruebas, el equipo logró además mantener un equilibrio entre el tiempo de actuación de dicho analgésico local y su eliminación del cuerpo de los roedores. Un avance que permite pensar en la sustitución de los fármacos opioides que de forma habitual se pautan para controlar el dolor moderado o severo y que pueden causar efectos adversos ante su tolerancia o en materia de adicción.Como los propios investigadores han indicado, se trata tan solo de un primer paso en la dirección de obtener un anestésico local capaz de mantener su efecto en pacientes por un tiempo prolongado. Por el momento, la farmacología del dolor y su capacidad para minimizar las intervenciones analgésicas repetidas, así como una recuperación quirúrgica más confortable, deberá someterse a nuevos ensayos y pruebas hasta llegar a considerarse de aplicación real.