Pasar hambre y compartir ADN: el curioso "sexo" de las bacterias

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Cuando falta comida, algunas bacterias pueden aprovechar a sus enemigos para intercambiar ADN. Es lo que ha observado un equipo del Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria (ISTA) en Escherichia coli. Los virus que las infectan transportan material genético entre ellas, mientras sus defensas evitan que las infecciones arrasen la población. Este intercambio las ayuda a adaptarse cuando los recursos escasean.Los investigadores lo comparan con una forma primitiva de sexo. Y es que las bacterias pueden incorporar ADN de otras a su propio genoma y después transmitirlo a sus descendientes. El trabajo, publicado en Molecular Biology and Evolution, muestra cómo la protección frente a los virus también favorece nuevas combinaciones genéticas. Una ventaja cuando las condiciones dejan de ser favorables.Sus enemigos también les llevan ADNLas bacterias normalmente se reproducen dividiéndose en dos. Sin embargo, también cuentan con mecanismos para adquirir ADN de otras células. Este intercambio se conoce como transferencia horizontal: el material genético llega desde otra bacteria, en vez de heredarse de la que se ha dividido. La cuestión es qué permite mantenerlo cuando intervienen virus capaces de matarlas. Suscríbete a la newsletter de Andro4allAquí entran los bacteriófagos, que son los virus que infectan bacterias. Al multiplicarse dentro de una, pueden recoger por error fragmentos de su ADN y llevarlos hasta otra. Su actividad tiene consecuencias que van más allá de destruir células, ya que también pueden liberar vitamina B12 que alimenta a otros microorganismos. Pavel Payne, el primer autor del estudio, en el laboratorio ISTAPero para aprovechar ese transporte hace falta mantener las infecciones bajo control. Los científicos lo consiguieron mediante CRISPR-Cas, un sistema defensivo bacteriano que dio origen a las herramientas de edición genética. Esta protección generó una inmunidad colectiva que permitió la convivencia entre las bacterias y los virus, favoreciendo que el ADN siguiese circulando entre las células.El intercambio se observó cuando el crecimiento se frena, en la llamada fase estacionaria. Además, dependía de RecG, una proteína vinculada a la respuesta ante la falta de nutrientes. Por tanto, el mecanismo estaba conectado con el estrés que sufren las bacterias cuando escasean los recursos. En esas condiciones, reorganizar su material genético puede facilitar la adaptación. Crean una "armadura" para fresas que triplica su cosecha¿Por qué resulta útil? Porque permite combinar variantes que ya existen en distintas bacterias, en lugar de depender solo de que aparezcan nuevas mutaciones. Así pueden reunir características favorables con mayor rapidez. El hallazgo añade una función a sus defensas: además de protegerlas de los virus, ayudan a crear las condiciones para que compartan ADN.