De qué va ‘Primetime’, la película de Robert Pattinson que causa furor e incomodidad

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Primetime con Robert Pattinson se convirtió desde su estreno en una de las películas más interesantes de la temporada. Y razones no faltan. No solo se trata de un complejo caso de la vida real que abrió un durísimo debate sobre la ética televisiva. También, una reflexión angustiosa y turbia sobre los límites de la búsqueda de la fama y el reconocimiento. Todo en el terreno complicado de un delito de extrema gravedad como es la pederastia. Pero mucho más, la manera en que incluso una cruzada en apariencia moral se convierte en algo más retorcido y peligrosamente ambiguo. Para eso, la trama sigue el ascenso meteórico y la posterior crisis moral de Chris Hansen, interpretado de forma inquietante por Robert Pattinson. La cinta retrata cómo un segmento dentro de Dateline de NBC, llamado To Catch a Predator, se convierte rápidamente en un fenómeno de audiencias. Eso, al explorar un giro controversial: la de tender trampas a posibles pederastas, que luego eran descubiertos en vivo y en medio del consecuente escándalo público. Por lo que la cinta de Lance Oppenheim es una deconstrucción satírica y oscura de la maquinaria mediática de mediados de los años 2000. A medida que el programa es trasladado al codiciado horario de máxima audiencia y su repercusión se hace mayor, algo turbio se mueve al fondo. En especial, cuando la obsesión del carismático presentador y su equipo de producción por generar momentos cada vez más escandalosos se vuelve polémica. También, desdibuja peligrosamente la frontera entre la verdadera justicia criminal, la legalidad de los operativos y el entretenimiento de masas de consumo masivo. Lo que llevó al final a una previsible desgracia. Un suicidio que terminó por sacudir los cimientos de la televisión norteamericana. ‘Primetime’, una película sobre la moral en los medios de comunicación Desde su estreno en la competencia oficial del 83.º Festival Internacional de Cine de Venecia, Primetime impactó. En especial, porque la actuación de Robert Pattinson abrió un debate más allá de sus habilidades como actor. La de mostrar al conocido conductor televisivo como una figura turbia, inquietante y que aprovechó la denuncia de delitos para cimentar su fama. Eso debido a que la película se sumerge en las dinámicas internas de la producción televisiva. Todo para mostrar el trabajo conjunto con el grupo de vigilantes digitales Perverted Justice, liderado en la ficción por Matthew Maher. Pero Primetime va más allá de solo describir el controversial método de casa de Hansen o sus verdaderas intenciones. A la vez, analiza a la cínica productora Andie Bender (Merritt Wever) y a los jóvenes actores que hacían de cebos en línea (Skyler Gisondo y Phoebe Bridgers). Todo un equipo llevado por la ambición y la avaricia. Un punto que transforma gradualmente a la cinta de un thriller de investigación a un relato de terror psicológico institucional. El guion de Ajon Singh utiliza un humor negro sumamente incómodo para desnudar la hipocresía corporativa de la época. Exponiendo así cómo el noble propósito original de alertar a los padres y limpiar el mundo de agresores sexuales en internet se deforma sistemáticamente. En especial, cuando las dinámicas de humillación pública televisada empiezan a provocar consecuencias incontrolables y trágicas en el mundo real. Uno de los puntos más altos de Primetime es la capacidad de la cinta para no ser moralmente sermoneadora. Tampoco, una colección de clichés éticos. Más allá de eso, es una reflexión durísima sobre la posibilidad del mal contemporáneo, instrumentalizado por la fama. El relato del caso real: El operativo encubierto en Murphy, TexasLa trama de Primetime se basa parcialmente en lo acontecido en la vida cotidiana durante el auge del programa en noviembre de 2006. El equipo de producción de To Catch a Predator, en una alianza logística con la policía de Murphy (Texas), montó un masivo operativo encubierto. Para eso, utilizó una residencia completamente plagada de micrófonos y cámaras ocultas. El objetivo de la redada era atraer a adultos que habían sostenido conversaciones de índole explícita a través de chats de internet con señuelos cibernéticos. Todos los cuales se hacían pasar por menores de edad de 13 años. La dinámica consistía en que, una vez que el sospechoso cruzaba el umbral de la puerta esperando encontrarse con un adolescente, Chris Hansen los confrontaba. Todo para después leer las transcripciones de sus chats frente a las cámaras encendidas. Justo antes de que la policía local ejecutara el arresto formal en el patio de la casa. Pero la tragedia que marcó el fin para el programa (y que Primetime cuenta) tuvo como protagonista a Louis William Bill Conradt Jr. Alex Winter Conradt no era un ciudadano común. Se desempeñaba como un respetado fiscal de distrito adjunto del condado de Rockwall, Texas. Tras entablar conversaciones explícitas con dos señuelos del programa que simulaban ser varones de 13 años, Conradt acudió a la casa en Murphy. Pero presintiendo el peligro o por motivos personales, decidió no presentarse a la cita pautada. Ante la posibilidad de perder una historia semejante, Hansen, la productora y un numeroso contingente de agentes, junto con las cámaras de Dateline, decidieron actuar. Por lo que se desplazaron de inmediato hasta el domicilio particular del fiscal para ejecutar una orden de arresto por posesión de pornografía infantil. Al verse rodeado por las patrullas y acorralado por el inminente escrutinio de las cámaras que destruirían su carrera, Conradt se encerró en su habitación. Eso para después suicidarse dándose un tiro antes de que las autoridades pudieran derribar la puerta. Las secuelas legales y el debate sobre la justicia espectáculoEl desenlace de este trágico suceso real desató una colosal tormenta mediática, jurídica y ética. Una que obligó a la cancelación definitiva del show en 2007. La hermana del fallecido fiscal, Patricia Conradt, interpuso una multimillonaria demanda civil por valor de 105 millones de dólares contra NBCUniversal. La acción legal acusaba a la cadena televisiva de haber presionado de manera indebida a la policía local para realizar un despliegue innecesariamente agresivo. Todo con el único fin de inflar los niveles de audiencia de la cadena. Lo que forzó una situación de estrés extremo que propició el suicidio. Aunque NBC disputó enérgicamente los cargos alegando que las acusaciones de pedofilia eran severas y verídicas, la corporación prefirió evitar el escrutinio de un juicio. Por lo que alcanzó un acuerdo económico extrajudicial confidencial ese mismo año. Todos los hechos que Primetime muestra en la cinta. ¿Un dato curioso? La trama está basada en un artículo periodístico de la revista Esquire escrito por Luke Dittrich. Titulado "Tonight on Dateline: This Man Will Die", profundiza en los peligros de privatizar la justicia en aras del entretenimiento masivo. Algo que Primetime muestra de manera retorcida y directa. Seguir leyendo: De qué va ‘Primetime’, la película de Robert Pattinson que causa furor e incomodidad