España pasa de la excelencia a la indolencia en su triunfo ante la República Checa

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Hay un punto de excelencia en el juego de esta España que le equipara a la Orquesta Sinfónica de Viena, a aquel Muhammad Ali que "revoloteaba como una mariposa y picaba como una avispa", una superioridad que le acerca a Usain Bolt y una sensación de dominio asfixiante que recuerda al ajedrecista Magnus Carlsen. Su juego le hace trascender al fútbol, incluso al deporte. Y eso lo disfrutó el Tartiere en la primera mitad. Seguir leyendo....