Los procesos de producción actuales son tan rápidos que a veces se vuelven casi invisibles. Parece que las frutas se recolectan solas, las camisetas las teje el aire y la madera viene ya hecha mueble. Para llegar a este ritmo tan silencioso se han mecanizado tantas tareas que cuesta imaginar que, no hace tanto, detrás de cada una de ellas había una persona. La tecnología ha facilitado buena parte del trabajo, pero también ha dejado atrás oficios que durante generaciones fueron el medio de vida de muchas familias. Algunos apenas sobreviven ya en el recuerdo. Eugenio Monesma vuelve ahora a retar al olvido con la segunda parte de '100 oficios para el recuerdo', donde recupera el esfuerzo y el saber de quienes hicieron de ellos su forma de vida.Seguir leyendo....