La física ya consiguió “teletransportar” algo de la Tierra al espacio. El problema empieza cuando imaginamos hacer lo mismo con una persona

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La teletransportación cuántica ha transferido estados de fotones hasta un satélite situado a 1.400 kilómetros. Pero convertir ese logro en una máquina capaz de reconstruir un cuerpo humano es un salto gigantesco.