Lula: la biografía política de una barba y un sombrero

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Luiz Inácio Lula da Silva pide una nueva oportunidad para gobernar, la cuarta, después de haber dejado su marca en la historia del Brasil moderno. Tiene 80 años y no renuncia a la vitalidad. Se muestra en el gimnasio, salta en los actos y deja que el pelo ceniciento se mueva en el balanceo. La vida política de Lula podría ser contada a través de su barba. Pero antes que su rostro fuera conocido tuvo que recorrer un largo camino, desde la pobreza de Pernambuco, donde los primeros zapatos se los prestó el fotógrafo para que luciera mejor frente a la cámara, aunque fueran más grandes, hacia aquella Sao Paulo que en los años 50 del siglo pasado atraía migrantes internos. Lula conoció las privaciones. Se educó en ellas. Eurídice Ferreira de Melo, Lindu, su madre, una mujer analfabeta y severa, logró que saliera adelante, al igual que los otros seis hijos. "Salir adelante" significaba trabajar de lo que sea, y así el hombre que quiere gobernar por cuarta vez Brasil llegó a convertirse en un trabajador metalúrgico después de lustrar botas, ser vendedor ambulante y oficinista. Bajo la amenaza de la represión, en 1979, Lula habló por primera vez frente a miles de obreros que ocuparon un estadio paulista para llamar a la huelga. Lo de "escuchar" es relativo. No había equipo de sonido y sus palabras fueron pasando de boca en boca entre los asambleístas. La protesta duró 40 días y marcó un hito en las luchas contra la dictadura militar. "La guerra continúa", hizo saber el comité de huelga de los metalúrgicos de la localidad obrera de Sao Bernardo do Campo, en la periferia paulista. Lo que siguió, también, fue la conversión de aquel sindicalista en una figura diferente a las conocidas en ese país. Era distinto por su origen, sus acciones y esa barba frondosa y desarreglada que contradecía la pulcritud del poder armado y las elites. Seguir leyendo....