Japón lleva años enfrentándose a una ecuación demográfica difícil de resolver: cada vez nacen menos niños, la población envejece y faltan trabajadores para sostener sectores enteros de la economía. La respuesta inevitable ha sido abrir más espacio a la inmigración, hasta superar los 4,12 millones de residentes extranjeros. Pero justo cuando más depende de ellos, el Gobierno de Sanae Takaichi ha decidido endurecer drásticamente las condiciones para quedarse: desde octubre, solicitar la residencia permanente cuesta 20 veces más.De 10.000 a 200.000 yenes. No es baladí, porque la subida es la mayor aplicada hasta ahora a la residencia permanente en Japón: la solicitud pasa de unos 64 dólares a aproximadamente 1.270, un incremento cercano al 2.000% si se compara con la tarifa inmediatamente anterior. La perspectiva es todavía más llamativa si se toma como referencia la antigua tarifa general de 6.000 yenes que citan algunos medios. En esos casos aparecen porcentajes superiores al 3.000%. ¿Consecuencia? El cambio provocó colas extraordinarias antes de su entrada en vigor, con esperas de más de siete horas en la principal oficina de inmigración de Tokio mientras numerosos extranjeros intentaban presentar sus papeles antes del encarecimiento. En Xataka Japón deseaba poner límites al turismo masivo. Ahora está descubriendo con temor que sus deseos se han hecho realidad El precio es solo la primera piedra del nuevo muro. Porque pagar más no será suficiente. Los aspirantes a la residencia permanente deberán acreditar unos ingresos estables iguales o superiores a la media japonesa (los últimos datos sitúan la renta media de los hogares alrededor de 5,75 millones de yenes anuales) y unas expectativas de pensión comparables a las de alguien que haya cotizado durante 30 años al sistema de empleados. Desde abril llegarán además requisitos básicos de japonés y se evaluará el conocimiento de las normas y costumbres del país, convirtiendo la residencia permanente en un proceso bastante más exigente económica y socialmente. La paradoja demográfica. Lo hemos ido contando. Entre 2020 y 2025, Japón perdió más de tres millones de habitantes y su envejecimiento está alcanzando cifras extraordinarias: el país supera ya las 100.000 personas centenarias. La escasez de mano de obra ha obligado a las empresas a buscar trabajadores fuera para cubrir desde empleos industriales hasta los cuidados que necesita una población cada vez mayor. El resultado es que los extranjeros han pasado a representar alrededor del 3,4% de los aproximadamente 119 millones de habitantes del país, todavía una proporción pequeña, pero en máximos históricos. Extranjeros creciendo a gran velocidad. A finales de 2025 había más de 4,12 millones de residentes extranjeros, un 9,5% más que apenas un año antes, mientras los residentes permanentes habían aumentado aproximadamente un 17% desde 2020. A eso se suma otro fenómeno mucho más visible: el turismo, impulsado por el yen débil, alcanzó un récord de 42,7 millones de visitantes en 2025. Esa combinación de turistas y nuevos residentes ha convertido la presencia extranjera en una cuestión política mucho más importante de lo que había sido tradicionalmente en un país conocido por mantener una política migratoria restrictiva. La explicación de Takaichi. La primera ministra sostiene que el rápido aumento de extranjeros ha provocado entre algunos ciudadanos una sensación de preocupación, “ansiedad”e injusticia y defiende que las nuevas reglas permitirán una convivencia más "ordenada". El endurecimiento no se limita a la residencia permanente: Japón ha encarecido también otros permisos, ha elevado fuertemente determinadas tasas turísticas y ha endurecido las condiciones de algunos visados empresariales. Sus críticos ven detrás de esa estrategia un giro antiinmigración que puede alimentar la xenofobia; el Gobierno, en cambio, la presenta como una forma de garantizar que quienes se establezcan en Japón puedan integrarse y contribuir de manera estable al sistema. En Xataka 8.000 personas se han apuntado para ayudar en una reforma de Japón: están moviendo un castillo de 360 toneladas con una cuerda La gran contradicción. Qué duda cabe, el país necesita más trabajadores extranjeros porque su propia población ya no basta para cubrir las necesidades de una sociedad que envejece y mengua, pero el aumento de esos mismos extranjeros está generando una reacción política que empuja en la dirección contraria. Japón no está cerrando la inmigración: las empresas seguirán necesitando trabajadores y el Gobierno dispone de programas para atraerlos. Lo que está haciendo es elevar considerablemente el precio y las condiciones para transformar esa estancia en un proyecto permanente. En plena crisis demográfica, Japón necesita que lleguen extranjeros y, al mismo tiempo, acaba de hacer mucho más difícil que algunos de ellos puedan quedarse.Imagen | PickPick, Sei F, Picryl, Basile MorinEn Xataka | Japón y Rusia terminaron la Segunda Guerra Mundial hace 81 años. Con un pequeño detalle: nunca firmaron la paz por culpa de cuatro islasEn Xataka | Los gatos callejeros estuvieron a punto de ser clasificados como especie invasora en Japón - La noticia Desde hace tres días, si eres extranjero en Japón te va a costar 20 veces más quedarte a vivir para siempre fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .