Desde hace unos años, el true crime se ha convertido en el género favorito del público. Algo más que evidente en la forma en que la mayor parte de las plataformas de streaming le brindan un especial lugar en sus diferentes catálogos. Pero es HBO Max el que tomó la iniciativa de convertir el género en más que un espectáculo morboso. También, en una reflexión sobre la justicia, la ley y las contradicciones que a menudo suelen rodear a los casos que se narran en el formato. Es el caso de Las caras de la verdad: El crimen de Topeka. La miniserie, con apenas tres episodios, se convirtió en uno de los estrenos de no ficción más impactantes y comentados del servicio por suscripción. Dirigida por Matthew Galkin, detalla el brutal, despiadado e impactante doble asesinato de Mike Sisco y su pareja sentimental Karen Harkness. Un trágico crimen ocurrido en el año 2002 en la apacible ciudad de Topeka, Kansas. No obstante, lo más sorprendente no es solo lo sangriento del hecho. También, el retorcido trayecto legal que llevó a una condena cuestionable y después, a una batalla legal. Algo que Las caras de la verdad: El crimen de Topeka relata con detalle. Ambas víctimas fueron acribilladas a balazos en el interior de su casa. Pero lo que resulta más inquietante es que toda la escena del crimen sugería un tipo de violencia que superaba el mero delito casual. La pareja no solo fue acribillada: cada uno recibió más de once disparos. Lo que sugería que se trataba de un crimen llevado por la pasión que por causas más prácticas. Además, la casa no presentaba indicios de robo. Incluso, había una fuerte suma de dinero intacta junto a los cuerpos, ganada por las víctimas en una noche casino. Por lo que de inmediato, las sospechas pasaron de un robo a algo más personal y retorcido. Un caso que resolver en el true crime ‘Las caras de la verdad': El crimen de TopekaPero lo más sorprendente ocurrió cuando la policía acusó a Dana Chandler, exesposa de Mike Sisco, como la principal sospechosa del crimen. Lo que se convirtió en el punto de partida para una prolongada y dolorosa batalla legal. Una además, que se extendería de manera trágica por más de dos décadas en los tribunales correspondientes. ¿Lo más sorprendente? El caso se volvió una colección de errores tribunalicios, legales y de método que pusieron en entredicho no solo la acusación contra Chandler. También, la forma en que la policía de Topeka llegó a la conclusión de su culpabilidad. Por lo que Las caras de la verdad: El crimen de Topeka expone con agudeza un mapa de errores cada vez más complicados. Y en especial, cómo la investigación policial inicial se volvió rápidamente un callejón sin salida. Mucho más, se estancó de manera debido a la ausencia absoluta y flagrante de cualquier tipo de pruebas forenses. Lo que incluía restos genéticos de ADN, huellas dactilares legibles en el entorno o el hallazgo del arma homicida empleada en el escenario del crimen. Pero la acusación contra Dana Chandler siguió en pie. Particularmente, debido a un proceso de divorcio sumamente conflictivo, amargo, destructivo y plagado de profundos resentimientos mutuos. Todo sumado a los evidentes y documentados ataques de celos enfermizos de la acusada contra su expareja. Algo que la convirtió en la principal y, después, sospechosa en el crimen. Pero sin ninguna prueba que sostuviera realmente la acusación.Por lo que el true crime explora en cómo el caso penal en contra de Dana se construyó sobre una base puramente circunstancial. Mucho más, sostenido en conjeturas de índole emocional, testimonios indirectos de dudosa procedencia y una elaborada narrativa de venganza pasional. El documental resalta con énfasis la preocupante y peligrosa contradicción de la falta de indicios que acusaran a Dana Chandler. Para el comienzo del juicio, no existían registros de llamadas telefónicas que la vincularan con la zona. Tampoco, testimonios presenciales ni un solo rastro material o biológico que situara físicamente a la sospechosa en la escena del crimen o siquiera en Topeka. Un 'true crime' que analiza la injusticia A pesar de eso, Dana Chandler terminó siendo severamente procesada por el Estado. Además, sometida de manera consecutiva a tres juicios públicos diferentes. Lo que llevó al giro más singular e inesperado del caso. Eso, cuando un matrimonio de investigadores aficionados residentes de la misma localidad de Kansas se interesó por el caso. Keen y Eileen Umbehr se obsesionaron de forma profunda, personal y desinteresada con las flagrantes irregularidades y aparentes injusticias del caso. Todo, tras consumir de manera masiva los reportes de la prensa escrita local y las extensas transcripciones oficiales de los juicios. Convencidos de que el sistema judicial estaba cometiendo una injusticia impulsada por el sesgo punitivo, la pareja tomó la decisión de defender a Dana Chandle. De manera que el true crime registra de manera cronológica y pormenorizada la titánica, exhaustiva y admirable labor del matrimonio. De hecho, Las caras de la verdad: El crimen de Topeka demuestra que los Umbehr son en realidad los héroes improbables del caso. Eso, al dedicar incontables horas y recursos financieros para analizar minuciosamente el caso. Lo que les llevó a confrontar de manera directa los testimonios oficiales contradictorios de los policías. También, archivar de forma meticulosa cada una de las inconsistencias narrativas presentadas por los fiscales del caso.No obstante, el punto más interesante del true crime es la forma como incluso todo ese esfuerzo terminó por venirse abajo. Un giro que Las caras de la verdad: El crimen de Topeka se analiza como parte del escabroso camino por la justicia que retrata la historia. Lo que convierte a este documental no solo en uno de los mejores de HBO Max ahora mismo. También, en una visión de la forma en que la justicia puede tergiversarse de manera violenta y peligrosa. Su mayor fortaleza. Seguir leyendo: Tiene tres capítulos de una hora y los puedes ver todos en una sentada: este es el true crime más sorprendente de HBO Max