Un robot bajó 1.300 metros en el océano Antártico y encontró agua a más de 300 °C. Lo extraño es todo lo que vive alrededor

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El ROV surcoreano Ariari descendió 1.300 metros en aguas antárticas y observó directamente chimeneas hidrotermales, minerales y organismos adaptados a un ecosistema sin luz alimentado por química.