Con el problema de la vivienda de plena actualidad en España y en el resto del mundo, surgen profesionales que cuestionan el modelo de construcción que existirá en el plazo temporal de dos décadas. No tanto por las innovaciones tecnológicas, de maquinaria o diseño, sino más bien por el hecho de quién ejecutará esas obras y las tareas que completan el conjunto de una vivienda.Electricistas, pintores, fontaneros y albañiles denuncian desde hace tiempo la falta de relevo generacional en sus profesiones. Un testigo que sí ha cogido Santiago Carpintero, un joven albañil toledano que muestra públicamente su preocupación ante el panorama actual: «¿Cómo se van a fabricar las casas de aquí a 20 años si todas las personas que estaban construyendo ahora se han jubilado?», se pregunta.Su labor en redes sociales para mostrar el día a día de su oficio y tratar de llegar a los más jóvenes ha llevado a Santiago a convertirse en una de esas voces que tratan de devolver a los trabajos manuales el prestigio perdido con los años. La lucha contra la dureza de la construcción y el estigma de ser una salida para quienes no querían estudiar exige un cambio urgente. De lo contrario, estas profesiones se quedarán sin personal cualificado en un momento en que la sociedad muestra una imperiosa necesidad de viviendas de nueva construcción o reformadas.La voz de la obra en el entorno digital Conocido en redes sociales como 'El albañil de TikTok', Santiago acudió en junio de 2024 al pódcast Sector Oficios para dar su visión del panorama actual en el mundo de la albañilería. Pese a su corta edad, ha detectado uno de los mayores problemas que afectan a su gremio, como es la falta de relevo generacional, toda una asignatura pendiente del mercado laboral español que también han denunciado profesionales como Santi Villafruela.Con los focos puestos en la industrialización, la inteligencia artificial y los trabajos administrativos, sectores como la construcción se enfrentan al acuciante problema de no tener mano de obra que sustituya a las plantillas que actualmente rozan la edad de jubilación, algo que el propio Santiago Carpintero señalaba en su charla con Borja López: «A día de hoy si te pones a buscar albañiles ya no tienes a nadie, porque no quiere nadie trabajar en este sector», lamenta Carpintero.La preocupación central de este joven, que vio desde bien pequeño lo que representa la albañilería en la figura de su padre, nace de una realidad contrastable en los andamios: la media de edad de los trabajadores del sector supera holgadamente los 45 años, con un porcentaje elevado de profesionales que rebasan los 55. Ante este escenario, el joven plantea una pregunta prioritaria sobre la sostenibilidad del sector: «¿Cómo se van a fabricar las casas de aquí a 20 años si todas las personas que estaban construyendo ahora se han jubilado o se han dado de baja de las rodillas, de estar todo el día al sol?».Una oportunidad de futuro ante la falta de competenciaCarpintero, que trabaja codo con codo junto a su padre en la empresa familiar, evidencia una realidad alarmante y que anticipa un escenario crítico para los próximos años. Sin embargo, y para que el vaso no esté medio vacío sino medio lleno, también pone sobre la mesa lo que esa escasez puede reportar a quienes apuesten por los oficios tradicionales, ya que tal como señaló «el día de mañana, cuando no haya nadie, vamos a estar solos y se va a ganar mucho dinero en la construcción».El diagnóstico de Santiago Carpintero pone el foco sobre la urgente necesidad de limpiar el nombre de los oficios tradicionales de cara a formar a profesionales integrales que sean capaces de mostrarse como garantes de la continuidad de unas disciplinas imprescindibles a la hora de plantearse el modelo de la construcción del futuro. Sin personal con experiencia, conocimientos y que se sepa manejar sobre el terreno y responder ante los imprevistos, los algoritmos y los humanoides no parecen todavía en posición de servir en el exigente mundo de la obra.