Análisis de la ENGWE L20 3.0 Pro: 100 km después, sigo buscando excusas para salir con ella

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No te voy a mentir: llevaba muchísimo tiempo queriendo probar una bicicleta eléctrica. Cuando digo mucho, es mucho. Y no porque me interese especialmente el ciclismo ni porque de repente me haya convertido en esa persona que sale todos los domingos a hacer rutas imposibles. En realidad, creo que tiene que ver con una sensación de moverme más libremente. De hecho, durante años me moví mucho en un patinete eléctrico bastante humilde, limitado y mucho más cutre que los que se ven ahora por las calles. Y, aun así, había algo que me encantaba al ir en él, y creo que era esa sensación de libertad.Me refiero a la sensación de salir de casa sin depender del coche o del transporte público y a no tener que pensar en gasolina, aparcamiento u horarios. A poder salir de casa en cualquier momento simplemente porque me apetecía. Es cierto que hasta que pierdes ese privilegio, no te das cuenta de que lo cómodo que era vivir así. Un par de averías irreparables me hicieron volver al coche, a los buses y a todas esas incomodidades que acabamos normalizando. Así que cuando por fin me dieron la oportunidad de probar una bicicleta eléctrica de este nivel, no me lo pensé ni medio segundo.Llevaba años imaginando cómo sería recuperar esa sensación, pero desde un sitio distinto, más cómodo, estable y práctico para el día a día. Incluso diría que más adulto. Y sí, reconozco que hay algo especial en volver a sentir ilusión por moverte. Sobre todo cuando por fin tienes ante ti una bici como la ENGWE L20 3.0 Pro, que ya de primeras da la sensación de producto serio, con ruedas anchas, suspensión completa y ese aspecto robusto que hace que incluso antes de subirte ya estés pensando en todos los sitios a los que te gustaría ir con ella. He estado más de un mes utilizándola y creo que ya puedo hablarte de cómo es convivir con esta bici para que sepas si encajaría en tu rutina y si te hará volver a disfrutar de los trayectos del día a día, así como de alguno un poco más largo.Tabla de contenidos Precio de la ENGWE L20 3.0 Pro y dónde comprarla Ficha técnica de características Primeras impresiones y montaje Las primeras pedaladas con la ENGWE L20 3.0 Pro Lo que cambia cuando empiezas a usar esta bici eléctrica cada día El motor central y el sensor de par: la gran diferencia La batería hace que te olvides bastante rápido del cargador Pantalla, controles y la parte más tecnológica de la bici La suspensión, las ruedas y los frenos hacen que sea mucho más fácil de controlar Vivir con una bicicleta plegable de más de 30 kilos Conclusión, ¿merece la pena la ENGWE L20 3.0 Pro? ENGWE L20 3.0 Pro 90 / 100 Pros Asistencia muy natural Gran autonomía y carga rápida GPS, alarma y funciones antirrobo Sensación de robustez Comodidad gracias a los ajustes que permite Contras Muy pesada para moverla plegada Ocupa bastante espacio aun estando plegada Precio de la ENGWE L20 3.0 Pro y dónde comprarlaLa ENGWE L20 3.0 Pro tiene un precio oficial de 1.799,99 euros. Es la cifra que verás en la propia web de ENGWE, y también es la que suele tener en tiendas como en MediaMarkt, AliExpress o Amazon. Es verdad que suele tener algún descuento o cupón disponible que nos puede permitir ahorrarnos entre 150 y 300 euros, que se dice pronto. Lo que te puedo asegurar es que estaré pendiente por si baja de precio, porque en cuanto lo haga se convertirá en un objetivo claro para muchos. ENGWE L20 3.0 Pro Amazon Ficha técnica de característicasAunque lo más importante en una bici como esta son las sensaciones, también hay ciertas características que conviene tener en cuenta para que puedas decidir si encaja contigo. Estas son las principales características técnicas de la ENGWE L20 3.0 Pro. Características ENGWE L20 3.0 Pro Motor  Central de 250 W y 100 Nm Sensor De par Transmisión Shimano de 7 velocidades Asistencia al pedaleo 5 niveles Batería 720 Wh Autonomía Hasta 160 kilómetros Tiempo de carga Aproximadamente 2 horas Pantalla A color de 3,5" Suspensión Delantera y trasera ajustable Frenos Hidráulicos de disco de 180 mm Neumáticos 20 x 3 pulgadas Peso 32,8 kg Carga máxima 150 kilos Funciones inteligentes GPS, detector de movimiento y control mediante app Altura recomendada usuario Entre 155 y 190 cm Primeras impresiones y montajeNo me da vergüenza decir que durante los días que estuve esperando para recibir esta bici, me sentía como una niña la víspera de Reyes. Tampoco me da vergüenza confesar que esa ilusión se mezcló bastante rápido con algo de vértigo cuando por fin la recibí y vi el tamaño de la caja. Porque una cosa es ver una bicicleta eléctrica en fotos, leer especificaciones y hacerte una idea mental de cómo será. Y otra muy distinta es encontrarte semejante caja ocupando medio portal. Creo que nunca un repartidor me había odiado tanto, pero le agradezco la ayuda para intentar ayudarme a descubrir cómo meterla en casa sin tirar nada por el camino. La caja medía casi como yo, y al pesar unos 35 kilos, no era nada fácil maniobrar con ella. Ahí empecé a darme cuenta de que, por muy plegable que fuese, quizá tendría un problema de tamaño y espacio en casa. Vas a necesitar un sitio amplio para ensamblarla con comodidad en casa / Fotografía de Eva Luna RiveraTen en cuenta que lo único que pedí para probar una bici eléctrica era que fuese plegable sí o sí. Vivo en un piso sin garaje, sin trastero y sin espacio suficiente como para poder guardar una bicicleta convencional. De hecho, creo que para poder meter una bici al uso, tendría que prescindir de un sofá, y esa no era mi idea. Así que para mí, igual que para mucha gente, el hecho de elegir una bicicleta plegable no era un capricho ni una característica extra, era la diferencia entre poder tener una bicicleta eléctrica en casa o no. Por eso esta propuesta de ENGWE me llamó tanto la atención desde el principio. Porque, sobre el papel, parecía resolver ese problema que siempre me había echado para atrás con las e-bikes. Siempre buscaba un modelo que tuviese un tamaño suficiente para usarla cómodamente fuera de casa, sin que pareciese un juguete, pero también la posibilidad de plegarla cuando toca convivir con ella en un piso real y no en una casa enorme con garaje. Aquí vino mi primera lección en cuanto a las bicis eléctricas: que sea plegable no significa precisamente que sea pequeña. ENGWE L20 3.0 Pro AliExpress 1.799,00€ Envío Gratis * Precio a fecha de publicación del artículo. Puede variar sin previo aviso.Cuando por fin la vi montada entendí que aquello no se parecía demasiado a la idea que me había hecho viendo las fotos. Tiene unas ruedas enormes, una estructura muy robusta y una presencia bastante imponente para ser una bici que acabas metiendo dentro de casa. Por eso mi primera impresión fue algo como: "madre mía, ¿dónde me he metido?". Trae todas las herramientas necesarias para montarla / Fotografía de Eva Luna RiveraLuego llegó el montaje. No es que sea un proceso especialmente complicado, pero sí que da un poco de respeto manipular esta bici por primera vez, especialmente si nunca antes has montado una bicicleta. Los cierres a presión vienen durísimos, las piezas son grandes, la bici pesa mucho y ahí en medio estás tú, intentando hacerlo bien. Confieso que en mi caso hubo bastante ensayo error y creo que las instrucciones que trae son insuficientes para montarlo todo bien a la primera. Por eso mi recomendación es buscar algún vídeo en YouTube que lo deje más claro. Y, no te voy a engañar, si consigues a alguien que te eche un cable, te llevará bastante menos que a mí montar esta bici. En cualquier caso, cuando la veas completa delante de ti, recuperarás la ilusión que habrás pedido al ver semejante caja.Las primeras pedaladas con la ENGWE L20 3.0 ProLa primera aventura con esta bicicleta ni siquiera empezó en la calle, empezó intentando meter más de 30 kilos de bicicleta eléctrica dentro de un ascensor normal. Porque sí, ya hemos dicho que se pliega. Y eso, viviendo en un piso sin garaje ni trastero, sigue pareciéndome imprescindible. Pero también hemos dicho que plegada no se convierte mágicamente en una bici pequeña y ligera que puedas mover con un dedo. Se nota mucho el peso, sobre todo al manipularla en parado. Girarla, levantarla un poco, moverla dentro de casa o intentar colocarla bien en el ascensor requiere bastante más fuerza de la que imaginaba antes de tenerla delante. Y creo que es importante insistir en esto, porque muchas veces vemos una bicicleta plegable y pensamos en algo cómodo de transportar en cualquier momento, cuando en este caso hablamos de una e-bike muy seria, muy robusta y bastante contundente. Tanto la altura del manillar como la del sillín son ajustables / Fotografía de Eva Luna RiveraTambién es justo decir que, en cuanto llegué a la calle, toda esa sensación pesada desapareció bastante rápido. Tenía mucha curiosidad por probarla porque nunca antes había usado una bicicleta eléctrica, y en cuanto lo hice pude desterrar un mito que está bastante extendido. Una bici eléctrica no es una moto. Me refiero a que no va sola, aquí hay que pedalear constantemente. Lo que hace el motor es ayudarte, pero en ningún caso sustituirte. De hecho, una de las cosas que más me sorprendió fue lo natural que se siente esa ayuda. Para ir más tranquila, la primera ruta que hice fue por un carril bici bastante largo, con subidas, bajadas y diferentes zonas en las que pude ir probando tanto los piñones como los diferentes niveles de asistencia. Entonces empecé a entender realmente la gracia de una bicicleta eléctrica así. ENGWE L20 3.0 Pro MediaMarkt 1.799,00€ Envío Gratis * Precio a fecha de publicación del artículo. Puede variar sin previo aviso.En los niveles más suaves, la experiencia fue casi nostálgica. Me recordó a cuando hacía rutas en bici con mi familia, siendo una niña, y mi padre me ponía una mano en la espalda para ayudarme en las cuestas e ir a su ritmo. Esa sensación de seguir pedaleando tú, de seguir haciendo el esfuerzo, pero notar una ayuda constante que hace que subir deje de ser agónico. Y creo que eso fue precisamente lo que más me gustó de los niveles de asistencia más bajos. Es una ayuda continua, muy natural, que hace que disfrutes mucho más del camino. Para desplazamientos urbanos, es un modelo muy cómodo / Fotografía de Eva Luna RiveraLuego empiezas a subir niveles y la experiencia ya es otra. En las asistencias más altas, el empuje es constante, mucho más evidente. Es como si la bicicleta quisiera seguir avanzando todo el tiempo, y las cuestas dejan de serlo. También es increíble la sensación de arrancar en medio de una cuesta, una de esas que te harían bajarte de la bici en otro momento, aquí resulta sorprendentemente fácil. Y si en el momento del montaje criticaba el tamaño de la bici, también es justo decir que ese tamaño se deja de notar cuando estás en marcha. Rodando se siente estable, segura y mucho más manejable de lo que esperaba tras ver sus dimensiones en directo. Ten en cuenta que mido 164 cm, y aun así nunca tuve la sensación de torpeza ni de estar llevando algo que me resultase difícil de controlar. Hay otro detalle que me hizo hasta gracia cuando llegué a casa, y es que terminé algo cansada. No agotada, obviamente, pero sí con la impresión de haber hecho algo de ejercicio, y eso no me lo esperaba. Supongo que seguía arrastrando esa idea equivocada de que una bicicleta eléctrica elimina por completo el esfuerzo, cuando la realidad es bastante distinta. Lo que me quedó claro es que, aun llegando cansada, supe inmediatamente que quería volver a cogerla al día siguiente.Lo que cambia cuando empiezas a usar esta bici eléctrica cada díaUna cosa es salir el primer día con ilusión, probar los distintos niveles de asistencia, hacer alguna cuesta y volver a casa pensando en lo divertido que ha sido. Pero, otra muy distinta, es integrarla en el día a día y descubrir que empiezas a buscar excusas para cogerla incluso cuando no lo necesitas. Me refiero a ir a hacer un recado rápido, dar una vuelta antes de que anochezca, acercarte a sitios a los que antes habrías ido en coche… Creo que ahí es donde esta bici tiene algo especial, porque consigue que moverte deje de sentirse como una obligación para pasar a ser algo que te apetece. También empecé a jugar mucho más de lo que imaginaba con los cinco niveles de asistencia. Antes de probar la bici estaba convencida de que acabaría utilizando siempre los modos más altos, pero la realidad fue bastante distinta. De hecho, me sorprendí usando los niveles bajos, porque son los que mejor conservan esa sensación de seguir montando en bicicleta sin que todo el trabajo recaiga sobre el motor. Subir cuestas en esta bici es una auténtica gozada / Fotografía de Eva Luna RiveraLuego están los modos altos, y con ellos cambia por completo la experiencia porque las cuestas dejan de imponer tanto. Creo que hasta que pruebas una bici eléctrica como la ENGWE L20 3.0 Pro no entiendes realmente lo cómodas que pueden llegar a ser ciertas situaciones que antes resultaban bastante más exigentes. Una de ellas es la de arrancar desde parado, especialmente en una cuesta. Hubo momentos en los que sabía que, si estuviera usando una bici normal, tenía que haberme bajado para tirar de ella hasta terminar la cuesta. Pero con el nivel de asistencia adecuado puedes arrancar desde donde quieras, y eso es una gran tranquilidad.El motor central y el sensor de par: la gran diferenciaOtra cosa que también me sorprendió fue que acabé usando más los piñones de lo que esperaba. La bici monta una transmisión Shimano de 7 velocidades y, aunque antes de probarla pensaba que en una e-bike casi todo el trabajo lo hacía el motor, la realidad es bastante distinta. Al final acabas jugando constantemente entre marchas y niveles de asistencia dependiendo del terreno, del cansancio y simplemente de cómo te apetece ir ese día. ENGWE L20 3.0 Pro Amazon Y creo que, precisamente, ahí es donde esta ENGWE L20 3.0 Pro marca bastante la diferencia frente a otras bicicletas eléctricas más básicas. Es importante saber que la mayoría monta un motor situado en la parte trasera, que es lo que te empuja cuando empiezas a pedalear. Pero aquí hablamos de un motor central de 250 W con 100 Nm de par que está colocado justo en la zona de los pedales. Puede parecer un detalle técnico más dentro de una ficha de especificaciones, pero la realidad es que cambia bastante la forma en la que la bicicleta entrega la asistencia. En lugar de empujar desde atrás, la fuerza se aplica desde el centro de la bici, algo que ayuda a que la conducción resulte más equilibrada y a que la respuesta sea más predecible cuando cambias de ritmo, afrontas una subida o simplemente alternas entre distintos niveles de asistencia. El motor central es uno de los grandes aciertos de esta ENGWE L20 3.0 Pro / Fotografía de Eva Luna RiveraLuego está el sensor de par, que creo que es una de esas cosas que no entiendes hasta que pruebas una bici como esta. Básicamente, la bici detecta la fuerza con la que estás pedaleando y adapta la ayuda del motor a ese esfuerzo. Por decirlo de alguna manera más terrenal, es como si llevaras unas piernas mucho más descansadas y también más entrenadas de lo normal. De hecho, al leer sobre este tipo de sensores, entendí por qué tenía la impresión de que la bici parecía saber lo que necesitaba en cada momento. Si pedaleas suave, la respuesta también es suave. Si aprietas más, la asistencia acompaña más. Y precisamente por eso la bicicleta transmite una sensación de control muy superior a la que esperaba encontrar en mi primera experiencia con una e-bike. No da la impresión de que el motor actúe por su cuenta ni de que tengas que adaptarte tú a la bicicleta. Más bien sucede lo contrario: es la bicicleta la que parece adaptarse a tu forma de pedalear. Es muy fácil cambiar el nivel de asistencia desde el manillar / Fotografía de Eva Luna RiveraDespués de varias semanas utilizándola, tengo bastante claro que esta combinación entre motor central y sensor de par es el gran punto fuerte de la ENGWE L20 3.0 Pro. Más allá de la autonomía, de la suspensión o de la tecnología, es probablemente la característica que más influye en cómo se siente la bicicleta cuando la utilizas. Y también la razón por la que terminé cogiéndole confianza tan rápido.La batería hace que te olvides bastante rápido del cargadorUna de las cosas que más miedo me daba antes de empezar a usar esta bici era la batería. Tenía la sensación de que iba a vivir pendiente del porcentaje restante todo el rato, calculando cuánto podía alejarme de casa o pensando cuándo tendría que volver a cargarla. La realidad ha sido prácticamente la contraria. ENGWE L20 3.0 Pro AliExpress 1.799,00€ Envío Gratis * Precio a fecha de publicación del artículo. Puede variar sin previo aviso.Esta ENGWE monta una batería de 720 Wh, bastante grande para una bicicleta de este tipo, y creo que precisamente por eso terminé olvidándome bastante rápido del cargador. La marca habla de hasta 160 km de autonomía en condiciones ideales, aunque luego entran en juego el nivel de asistencia, las cuestas, el viento, tu peso y hasta las ganas que tengas ese día de usar los modos más altos porque sí. Aun así, puedo decir que yo he rozado los 100 km reales sin demasiada preocupación, y abusando bastante de las asistencias para ponerlas a prueba. Pero creo que lo más importante es que me he acostumbrado a dejar de pensar constantemente en la batería. La batería solo se puede extraer utilizando la llave que viene incluida / Fotografía de Eva Luna RiveraAl final, eso es lo importante en el día a día, la sensación de que puedes coger la bici durante varios días seguidos para trayectos normales sin estar pendiente de enchufarla cada pocas horas y sin tener que llevarte el cargador al trabajo. Además, la batería es extraíble y se puede sacar usando una de las dos llaves que incluye la bici, algo que también da bastante tranquilidad a nivel de seguridad. Poder llevarte la batería y cargarla directamente fuera de la bicicleta me parece un punto muy cómodo. Sobre todo porque mover esta bici constantemente para cargarla no es lo que más te va a apetecer.Y luego está el tiempo de carga, que también me sorprendió bastante. Claro que tiene un cargador enorme, pero lo necesita para poder cargar la batería en aproximadamente dos horas, muy poco tiempo si tenemos en cuenta la autonomía que ofrece a cambio. Durante las semanas que he estado probándola, nunca he tenido la sensación de vivir pendiente de la batería ni de tenerla siempre enchufada, y esto era algo que sí temía antes de empezar a usarla.Pantalla, controles y la parte más tecnológica de la biciTambién me hizo gracia la obsesión que tuve los primeros días con la pantalla. La miraba constantemente para ver la velocidad, la batería restante, el nivel de asistencia, los kilómetros… Supongo que era una mezcla entre curiosidad y la necesidad de entender cómo reaccionaba la bici en cada momento. La verdad es que ayuda bastante tener toda esa información tan visible y tan centrada delante de ti.La ENGWE L20 3.0 Pro monta una pantalla a color de 3,5 pulgadas, que se ve bastante grande y fácil de leer en exteriores gracias a su buen nivel de brillo. Además, se puede girar ligeramente para dejarla en una posición más cómoda en función de tu altura o de la postura con la que conduzcas. Eso sí, no es una pantalla táctil, no te pelees con ella como lo hice yo el primer día. Puedes ajustar la pantalla en diferentes ángulos para verla con comodidad / Fotografía de Eva Luna RiveraTodo se controla desde el pequeño mando situado junto al puño izquierdo, algo a lo que me tuve que acostumbrar porque al principio intentaba tocar la pantalla constantemente por pura costumbre. Pero claro, tiene mucho más sentido poder hacerlo así, porque puedes cambiar prácticamente todo sin soltar la mano del manillar. Desde ahí puedes subir o bajar los niveles de asistencia, cambiar la información visible en la pantalla, tocar el claxon, encender las luces… La verdad, una vez que te acostumbras, todo resulta bastante fácil de entender, incluso aunque sea tu primera e-bike. También permite acceder a algunos ajustes adicionales como el brillo de la pantalla, las unidades de medida o incluso activar una contraseña, pequeños detalles que refuerzan la idea de estar ante una bicicleta más tecnológica de lo que parece a simple vista. ENGWE L20 3.0 Pro MediaMarkt 1.799,00€ Envío Gratis * Precio a fecha de publicación del artículo. Puede variar sin previo aviso.De hecho, creo que ENGWE ha acertado bastante con el equilibrio entre tecnología y sencillez. Porque la pantalla muestra mucha información, pero nunca da la sensación de estar saturada de cosas. Todo se entiende rápido, y terminas consultándola casi sin pensarlo mientras conduces.La suspensión, las ruedas y los frenos hacen que sea mucho más fácil de controlarParte de la culpa de que sea tan cómoda de utilizar la tienen las ruedas, la suspensión y los frenos. Porque sobre el papel son especificaciones, pero cuando llevas varias semanas usando la bici, entiendes perfectamente por qué están ahí. Las ruedas, por ejemplo, son de 20 x 3 pulgadas, bastante más anchas de lo que solemos ver en bicicletas urbanas normales. Esto, por una parte, significa que probablemente no van a encajar en la mayoría de aparcabicis públicos, pero a cambio ofrecen una mayor sensación de estabilidad. No tendrás que estar siempre alerta, intentando esquivar cada grieta del asfalto o cada irregularidad del carril bici. Transmiten mucha confianza incluso cuando el terreno no está bien conservado, porque la propia bici absorbe muy bien las imperfecciones que, con ruedas más básicas, se notarían mucho más.  Las ruedas se ven robustas y ofrecen muy buena estabilidad / Fotografía de Eva Luna RiveraA eso también ayuda la suspensión completa, que creo que es una de las características que más valoras cuando empiezas a hacer kilómetros. Porque sí, queda muy bien decir que una bicicleta tiene suspensión delantera y trasera, pero donde realmente la aprecias es cuando empiezas a subir y bajar bordillos, pasar por zonas adoquinadas, carriles bici llenos de juntas o caminos irregulares, todo sin tener la sensación de que cualquier impacto termina en tus muñecas o en tu espalda. Además, tanto la suspensión delantera como la trasera se pueden ajustar, algo importante porque no todos pesamos lo mismo ni utilizamos la bicicleta para lo mismo. No es igual alguien que va a moverse únicamente por ciudad que alguien que quiere hacer rutas más largas o meterse por terrenos más complicados.En mi caso, fui probando diferentes configuraciones hasta encontrar un punto que me resultase cómodo para el día a día. Y creo que esa posibilidad de adaptar cómo responde la bici hace que la experiencia sea más personal y menos rígida. Sin duda, parte de la comodidad que transmite esta ENGWE viene de esa combinación de ruedas anchas y suspensión completa, porque suaviza todas esas pequeñas molestias que irías acumulando durante kilómetros. La ENGWE L20 3.0 Pro es una bicicleta muy cómoda de conducir / Fotografía de Eva Luna RiveraLuego están los frenos, porque cuanto más pesada es una bicicleta, más importante es confiar en ellos. La ENGWE L20 3.0 Pro monta frenos hidráulicos de disco de 180 mm, algo muy importante cuando quieres detener una bicicleta de más de 30 kilos bajando una cuesta o moviéndote entre el tráfico urbano. La frenada es potente, pero también bastante progresiva. No da la sensación de clavar la bici de golpe ni te obliga a anticipar cada frenada con mucho margen. Eso hace que sea mucho más fácil de controlar.Vivir con una bicicleta plegable de más de 30 kilosEl tema del plegado era el que más curiosidad me generaba incluso antes de recibir la bici. Porque está muy bien hablar de autonomía, de motor, de tecnología o de lo cómodas que se vuelven las cuestas. Pero queda sin resolver una pregunta muy importante y es: ¿qué haces con una bicicleta así cuando llegas a casa? Esta vez la respuesta depende mucho del espacio que tengas. En mi caso, la bici ha terminado viviendo en el dormitorio de invitados, una habitación que apenas usamos y que se ha acabado convirtiendo un poco en el lugar donde acaba todo lo que no sabemos muy bien dónde guardar. Porque sí, la ENGWE L20 3.0 Pro es plegable, pero después de varias semanas utilizándola entendí que el hecho de que una bici sea plegable no significa que deje de ocupar espacio. De hecho, sigue siendo un trasto bastante grande incluso cuando está plegada. Al proceso de plegado hay que cogerle el truco / Fotografía de Eva Luna RiveraEn mi caso, me veo obligada a plegarla cada vez que la guardo en casa, aunque la mayoría de las veces termino dejando el manillar sin plegar porque tampoco me soluciona demasiado. Creo que eso dice bastante sobre cómo acabas conviviendo con ella, porque el plegado está ahí y resulta imprescindible en determinadas situaciones, pero eso no significa que acomodarla en casa sea una tarea sencilla, especialmente si vives en un piso pequeño, como es mi caso. Además, hay otra realidad, y es que moverla plegada no es nada cómodo. ENGWE L20 3.0 Pro Amazon Aquí quiero ser muy honesta. Cuando ves los más de 30 kilos de peso, puedes pensar simplemente en una cifra, pero hay que ir más allá. Quiero decir que no es como coger una kettlebell de 30 kilos del gimnasio, es intentar mover una estructura grande, voluminosa y bastante incómoda de agarrar cuando está plegada. Resulta mucho más fácil moverla rodando que intentar manipularla cerrada. Esto es algo que entendí ya los primeros días, cuando estaba aprendiendo cómo plegarla bien. Porque sí, se le acaba cogiendo el truco, y lo más fácil es clavar el freno trasero y aguantar con la pierna la mitad de la estructura para acompañar el plegado. Pero tampoco voy a fingir que fue un proceso instantáneo. Hubo algún que otro moratón durante el proceso y varios momentos de quedarme mirando la bici, pensando cuál era exactamente la manera menos torpe de mover semejante armatoste. Debido a su peso, el proceso de plegado no es tan cómodo como me gustaría / Fotografía de Eva Luna RiveraAun así, al menos en mi caso, el plegado es absolutamente imprescindible en una bici como esta. Si no fuese plegable, no podría meterla en el ascensor y me costaría mucho más acomodarla dentro de casa. Honestamente, si esta bici no fuese plegable, lo más probable es que no hubiese aceptado probarla.Por eso creo que la clave está en entender para qué sirve realmente este sistema de plegado. No está pensado para que estés abriendo y cerrando la bici diez veces al día, como si fuese un patinete eléctrico. Al menos esa no ha sido mi experiencia. Más bien funciona como una solución para momentos concretos, porque incluso plegada sigue siendo una bicicleta muy grande. Y eso también se nota cuando piensas en meterla en el coche, porque si tienes un maletero amplio, probablemente no tengas demasiados problemas, pero si conduces un coche pequeño, es posible que siga ocupando mucho más espacio del que imaginabas viendo las fotos promocionales, o que directamente no encuentres la manera de guardarla sin tumbar los asientos. Si tienes ascensor, tendrás que acostumbrarte a plegarla / Fotografía de Eva Luna RiveraAquí es cuando agradeces que la batería sea extraíble, y no solo porque hace mucho más cómoda la carga, sino porque te permite olvidarte de mover la bici constantemente para enchufarla. Vale que la batería pesa 3,9 kilos, no podemos decir que sea especialmente ligera, pero sigue siendo infinitamente más cómodo manipular eso que mover la bici completa cada vez que necesitas cargarla. Además, se extrae utilizando una de las dos llaves que incluye ENGWE, algo que también aporta cierta tranquilidad a nivel de seguridad si decides dejar la bici en un garaje, en un trastero o en cualquier espacio compartido.Pero convivir con una bicicleta así no consiste únicamente en encontrarle hueco en casa, también implica dejarla aparcada cuando sales con ella. Y fue precisamente ahí donde empecé a valorar algunas características a las que no les daba importancia cuando leí la ficha técnica por primera vez. Porque cuanto más utilizaba esta bicicleta, más entendía que el mayor miedo de tener una e-bike así no es quedarse sin batería, el mayor miedo es dejarla aparcada. Sabes que no es una bicicleta cualquiera, es un modelo que ronda los 1.800 euros, grande, llamativo, con muy buen equipamiento, un motor central, y eso está muy bien cuando la estás usando. El problema es cuando tienes que dejarla en la calle para entrar a una tienda, hacer un recado o simplemente porque no puedes llevarla contigo a todas partes, porque es muy golosa para el ojo ajeno.  Por eso me sorprendió muy para bien descubrir todo el sistema de seguridad que ENGWE ha integrado en esta bici. De hecho, es de lo que más valoras cuando la bicicleta ya forma parte de tu rutina.  Ya ves que, aun plegada, requiere su espacio / Fotografía de Eva Luna RiveraPara empezar, la L20 3.0 Pro incorpora un módulo IoT con GPS. Esto quiere decir que tiene rastreo GPS, detector de movimiento y control desde la aplicación. El detector de movimiento hace sonar una alarma y también te envía una notificación al móvil si alguien mueve la bicicleta cuando no estás sobre ella. Parece una tontería hasta que empiezas a dejar una bici así aparcada delante de un supermercado, del gimnasio o de cualquier sitio donde no puedas verla constantemente. Lo mismo ocurre con el rastreo GPS. Sé que nadie compra una bicicleta pensando que algún día va a necesitar localizarla, pero saber que puedes consultar dónde está desde la aplicación aporta una tranquilidad increíble.Y ojo porque todas estas funciones de seguridad no dependen únicamente de la batería extraíble que utilizas para mover la bici. De hecho, aunque retires la batería, el sistema mantiene estas funciones gracias a un sistema interno, algo que tiene toConclusión, ¿merece la pena la ENGWE L20 3.0 Pro?Después de más de un mes utilizando esta bicicleta, creo que la respuesta corta es sí, merece la pena. Pero también creo que la respuesta larga es bastante más interesante. Porque la ENGWE L20 3.0 Pro no es una bicicleta perfecta. Es grande, pesa más de 30 kilos y convivir con ella exige ciertas concesiones, especialmente si vives en un piso pequeño como yo. De hecho, creo que es importante tener muy claro dónde la vas a guardar antes incluso de plantearte comprarla. La posición de conducción resulta cómoda incluso después de varios kilómetros / Fotografía de Eva Luna RiveraPero cuando empiezas a utilizarla de verdad, entiendes bastante rápido por qué ENGWE ha apostado por este formato. Porque ese tamaño se traduce en comodidad, estabilidad, autonomía y una robustez que está presente en cada trayecto. Sin embargo, si me preguntas qué es lo que más me ha gustado de esta bicicleta, no te hablaría de su motor central, ni de la batería, ni siquiera del sensor de par. Te hablaría de algo mucho más sencillo. De las veces que me descubrí buscando una excusa para salir con ella. De esos trayectos en los que normalmente habría cogido el coche y terminé eligiendo la bici simplemente porque me apetecía más. ENGWE L20 3.0 Pro AliExpress 1.799,00€ Envío Gratis * Precio a fecha de publicación del artículo. Puede variar sin previo aviso.Llevaba mucho tiempo queriendo probar una bicicleta eléctrica porque echaba de menos esa sensación de libertad que tenía con mi antiguo patinete. No estaba segura de si una bicicleta tan grande iba a conseguir devolvérmela, pero la verdad es que ha superado mis expectativas. Después de tantos kilómetros, lo que más voy a recordar no son sus especificaciones, sino las ganas que me han entrado de volver a pedalear.Por eso creo que la ENGWE L20 3.0 Pro sí merece la pena si buscas una bicicleta eléctrica cómoda, muy capaz y con una autonomía sobresaliente. Siempre que tengas claro dónde vas a guardarla, me parece una de esas bicicletas que consiguen algo bastante difícil: hacer que moverte vuelva a ser divertido.