Científicos de la Universidad de Rice con apoyo de la NASA analizaron la proporción de fósforo y nitrógeno en dos tipos de meteoritos y encontraron que estos elementos esenciales para la vida estaban inicialmente concentrados en la parte exterior del sistema solar. Cuando Júpiter se formó, su masa gravitacional actuó como una barrera que retuvo el fósforo en la región interior, donde se formaría la Tierra. Sin ese efecto, los ingredientes de la vida habrían escapado al espacio exterior