El ecosistema financiero global ha estado dominado durante años por un puñado de gigantes tecnológicos y financieros nacidos al otro lado del Atlántico. Nombres como Stripe, PayPal, Apple o Google han dictado las reglas de cómo los usuarios y los comercios interactúan a la hora de realizar una simple transacción. Sin embargo, el panorama europeo está despertando. Revolut, la compañía que hace apenas unos años sacudió los cimientos de la banca tradicional de consumo con su propuesta de transferencias sin comisiones y cambio de divisas, ha puesto la mirada en un pastel aún más jugoso y complejo: los pagos para comercios.Con el lanzamiento de Revolut Pay y la integración de tecnologías como Tap to Pay, el neobanco se ha propuesto cerrar el círculo, controlando no solo el dinero que el usuario tiene en su cuenta, sino también la infraestructura tecnológica que permite al comerciante cobrarlo. Es uno de los movimientos más ambiciosos de la compañía en los últimos años, diseñado para eliminar intermediarios, reducir comisiones y hacer que el acto de pagar sea cada vez más rápido e invisible.Para entender la magnitud de este reto para la compañía, hemos hablado con Álex Codina, General Manager de Acquiring en Revolut. Como responsable de la pasarela de pagos y de las herramientas para comercios de la compañía, Codina nos desgrana en esta entrevista cómo la fintech europea planea vencer la inercia de los consumidores, por qué el tradicional datáfono tiene los días contados en los pequeños negocios, y cómo la inteligencia artificial está blindando nuestro dinero sin que ni siquiera nos demos cuenta.La ventaja de jugar en casa: el control total del tableroConvencer a un comercio para que cambie su infraestructura en un mercado tan saturado de opciones como este, no es tarea fácil. Sin embargo, Revolut cuenta con un as bajo la manga que muy pocas compañías en el mundo pueden igualar: están en ambos lados de la ecuación. Son, al mismo tiempo, el banco de millones de usuarios particulares y el banco adquirente para las empresas."Nuestro objetivo final es ofrecer una alternativa local que rompa con los hábitos establecidos aportando un valor real", explica Codina. Esta doble posición les permite operar sobre su propia infraestructura de pagos de cuenta a cuenta. Al no depender de terceros, el ahorro y la eficiencia se disparan.Según el directivo, esto se traduce en ventajas operativas que resultan atractivas para cualquier negocio: "Logramos una tasa de éxito de transacción del 98,5%, un 90% de conversión de clic a compra, costes notablemente más bajos y algo fundamental para el flujo de caja: la liquidación en tan solo 24 horas en lugar de tardar varios días". Este control absoluto de la cadena de valor es lo que ha llevado a Revolut Pay a multiplicar por cuatro sus cifras de usuarios durante el pasado año 2025.La democratización del cobro y el ecosistema modular Los diferentes sistemas de pago de RevolutHistoricamente, para un pequeño comercio o un profesional autónomo, configurar un sistema de cobros era sinónimo de burocracia, costes fijos e inversión en hardware específico. La llegada de la tecnología Tap to Pay, que permite convertir un iPhone o un dispositivo Android en un datáfono con solo acercar una tarjeta, ha cambiado por completo las reglas del juego."La llegada de Tap to Pay ha marcado un punto de inflexión en el sector. Hoy en día, convertir un smartphone en un TPV ayuda a democratizar este proceso", señala Codina. Esto resulta especialmente vital para un nuevo tejido empresarial: la economía de los creadores. Un streamer, un entrenador personal o un artesano en Instagram no necesitan tener conocimientos de programación ni integrar complejas APIs bancarias. Con Revolut Pro o Business, pueden empezar a cobrar al instante generando simples enlaces de pago desde la app.No obstante, Codina es prudente y advierte que el hardware físico no va a desaparecer de la noche a la mañana, sino que evolucionará. "A medida que un comercio crece, las necesidades operativas más complejas, como el cobro directo en mesa en el sector hostelero o la gestión avanzada de inventario, siguen requiriendo dispositivos físicos potentes". La estrategia de Revolut pasa por ofrecer un "ecosistema modular" que acompañe al cliente desde sus inicios con coste cero usando su propio móvil, hasta soluciones físicas más robustas como los Terminales Revolut a medida que el negocio escala.Vencer la inercia: el duelo contra Apple y GoogleQuizá el mayor desafío para Revolut Pay en el comercio electrónico sea psicológico. Cuando un usuario va a pagar desde el móvil, su dedo tiende instintivamente a pulsar el botón de "Apple Pay" o "Google Pay". Romper esa inercia requiere ofrecer algo más que simple velocidad."En Revolut creemos que la simple comodidad ya no es una ventaja diferencial; hoy en día se da por sentada", afirma el General Manager. La estrategia para convencer al usuario de elegir el botón de Revolut Pay reside en transformar una transacción aburrida en una experiencia gratificante a través de su programa de recompensas."Al utilizar Revolut Pay, el usuario acumula y, sobre todo, puede canjear sus RevPoints directamente durante el proceso de pago. Esto significa poder convertir esos puntos en descuentos en más de 20.000 marcas integrando el ahorro en el momento exacto de la compra". Un ejemplo de este éxito fue su alianza con la aerolínea Vueling, donde los usuarios que pagaron con Revolut Pay obtuvieron hasta 10 RevPoints por cada euro gastado, un retorno significativamente mayor al de una tarjeta bancaria estándar. "Es este valor tangible el que hace que el usuario se detenga una fracción de segundo y decida que nuestro botón es mucho más útil", argumenta.La seguridad invisible en la era de la inmediatezA medida que los pagos exigen menos pasos, el miedo al fraude aumenta, tanto para el comprador como para el vendedor. Sin embargo, Codina asegura que la inmediatez no está reñida con el blindaje."En Revolut, hemos diseñado nuestra tecnología para que la protección sea tan invisible y automática como la propia transacción", explica. El hecho de ser el banco en ambos extremos de la operación (comprador y vendedor) les otorga una visibilidad completa del flujo del dinero en tiempo real. "Esto, combinado con nuestros sistemas de inteligencia artificial para la prevención de fraude, nos permite detectar y bloquear anomalías en tiempo real sin añadir pasos intermedios que frustren al usuario". Para el comercio, esto supone delegar por completo la ciberseguridad en la plataforma y operar con total tranquilidad.Hacia 2030: el estatus del plástico y el pago invisible Una de las tarjetas metálicas de RevolutMirando hacia el futuro, en un horizonte dominado por la biometría y las finanzas digitales, cabe preguntarse si la tradicional tarjeta de crédito de plástico sobrevivirá a la década. Álex Codina tiene una visión muy particular sobre este fenómeno: el plástico no desaparecerá, pero su función mutará."Pasará de ser una herramienta utilitaria indispensable a convertirse en un elemento extra", vaticina. La prueba está en sus propios clientes. "En nuestros planes de suscripción más exclusivos observamos cómo las tarjetas metálicas se han transformado en un símbolo de estatus: a nuestros clientes les gusta enseñar que son de Revolut. Por tanto, el objeto físico pervivirá".Sin embargo, en lo que respecta a la acción de pagar en el día a día, la tendencia es clara. "El acto físico de pagar tiende inevitablemente hacia la invisibilidad. El futuro pasa por una convergencia donde la transacción ocurra en un segundo plano, impulsada por la biometría, los dispositivos integrados y los entornos phygital".Para Revolut, la batalla no se ganará obligando al consumidor a abandonar los métodos tradicionales, sino creando soluciones tan atractivas, rápidas y seguras que el salto hacia el dinero invisible sea el único paso lógico