A McIntosh no le hace falta poner su nombre en la caja para que sepas que es suya. La firma de Binghamton lleva más de medio siglo fabricando aparatos con la misma cara, y no piensa cambiarla ahora que le toca competir en streaming. McIntosh estrena el DS200, un streamer de red con DAC que cuesta 5.990 euros, electrónica de 2025 metida en una carrocería que parece salida de los años setenta.Cristal negro, tipografía gótica en verde fosforescente, pantalla azul. Todo sigue donde estaba. Si lo encuentras precioso o lo encuentras un fósil es cosa tuya, porque la marca no tiene la menor intención de discutirlo: lo que vende es justamente eso.Ficha técnica de características McIntosh DS200 Especificaciones Dimensiones 44,5 × 15,2 × 43,2 cm (ancho × alto × fondo) Peso 9,3 kg (unidad) / 12,5 kg (envío) Respuesta de frecuencia ±0,5 dB de 20 Hz a 20 kHz / +0,5/-3 dB de 5 Hz a 60 kHz (según fuente) Distorsión armónica total 0,005% Nivel de salida fijo 2,0 Vrms (desbalanceado) / 4,0 Vrms (balanceado) Nivel de salida ajustable 0 – 8,0 Vrms (desbalanceado) / 0 – 16,0 Vrms (balanceado) Relación señal/ruido 100 dB Rango dinámico 100 dB Impedancia de salida 100 ohmios (desbalanceado y balanceado) Conectividad digital 2 coaxiales / 2 ópticos / 1 USB / 1 MCT / 1 AES/EBU / 1 HDMI (ARC) Conectividad inalámbrica Wi-Fi a/b/g/n/ac (2,4/5 GHz) / Bluetooth 5.0 (AVRCP, A2DP, aptX, aptX HD, aptX LL) Streaming Apple AirPlay, Google Cast, Qobuz Connect, Roon, Spotify Connect, Tidal Connect Salidas analógicas 1 balanceada (fija o variable) / 1 desbalanceada (fija o variable) Conexión de red 1 Ethernet DAC 8 canales, 32 bits/384 kHz PCM/DSD, Quad Balanceado Tasa de muestreo coaxial 24 bits/44,1 kHz a 192 kHz Tasa de muestreo óptica 24 bits/44,1 kHz a 192 kHz Tasa de muestreo MCT 16 bits/44,1 kHz (CD) / DSD64 (SACD) Tasa de muestreo USB 32 bits/44,1 kHz a 384 kHz (PCM) / DSD64, DSD128, DSD256, DSD512, DXD352,8 kHz, DXD384 kHz Tasa de muestreo red/Wi-Fi 24 bits/44,1 kHz a 192 kHz Control Entrada/salida de control de encendido / Entrada de datos trasera / Entrada de sensor IR trasero / Entrada RS232 McIntosh DS200: una caja vieja con un cerebro nuevo Frontal del McIntosh DS200Donde se acaba el debate sobre el aspecto es en lo que el DS200 sabe hacer. Por dentro lleva un DAC de grado audiófilo que McIntosh eligió por su amplio margen dinámico y su baja distorsión, una cifra del 0,005% que en román paladino significa que el aparato apenas ensucia lo que reproduce. Maneja archivos de muy alta resolución y formatos como FLAC, WAV o DSD, así que difícilmente te quedarás corto con tu colección.Lo bueno viene en las conexiones. Puedes enchufarle casi cualquier cosa: entradas digitales por coaxial, óptica, AES/EBU y USB, un HDMI ARC que mete el televisor en el equipo y una toma propietaria para los lectores de CD y SACD de la propia marca. Sin cables, hay Bluetooth con aptX HD y wifi de doble banda.Y aquí está el verdadero argumento para mucha gente: la lista de servicios. Apple AirPlay, Google Cast, Spotify, TIDAL y Qobuz, además de compatibilidad con Roon. McIntosh fue de los primeros en sumarse a Qobuz Connect cuando el protocolo aterrizó en la alta fidelidad. Escuches lo que escuches, hay una vía para meterlo dentro.A la salida ofrece RCA y XLR, configurables para que el DS200 haga también de preamplificador de fuentes digitales y se enchufe directo a una etapa de potencia. Tiene su lógica, aunque chirría un detalle: hay salidas analógicas, pero ninguna entrada analógica. El tocadiscos, aquí, se queda fuera.¿Y suena tan bien como cuesta? Parte trasera del McIntosh DS200Según cuentan desde Hi-Fi+, sí. El DS200 saca mucho detalle de cada grabación sin convertirlo en el protagonista: lo coloca donde toca y sigue a lo suyo. Con una orquesta a pleno pulmón mueve volumen y energía sin despeinarse, y baja la voz cuando la música lo pide. No es un aparato que grite.Quienes lo han escuchado ya hablan de que el grave tiene cuerpo y control, los medios sacan la textura de una voz y los agudos brillan sin pasarse. Lo que más se le reconoce, según se recoge, es una escena sonora amplia y ordenada, con cada instrumento en su sitio pero sin que la música se desarme en piezas sueltas. Es, en resumen, el tipo de sonido que cabe esperar de un equipo de este precio, no una sorpresa que justifique por sí sola el desembolso.¿Merece la pena? Depende de cuánto te pese el diseño y de cuánta competencia mires antes. Por bastante menos dinero está el Eversolo DMP-A10, que probamos hace poco y que hoy manda en la gama alta de los streamers. El McIntosh no le gana en relación calidad-precio: le gana en ser un McIntosh, si bien poniendo ambos dispositivos cara a cara lo demás estaría por ver.