El refugio de bienestar que crece junto a La Barrosa: retiros, terapias y naturaleza en un chalé de Chiclana

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Entre pinares, jardines y el sonido lejano del mar, un chalet de La Barrosa se ha convertido en el punto de encuentro de un proyecto que mezcla bienestar, terapias alternativas, convivencia y acompañamiento emocional. Bajo el nombre de El Caldero, tres mujeres impulsan en Chiclana una iniciativa que busca crear una red de terapeutas y usuarios alrededor de retiros, talleres y actividades vinculadas al desarrollo personal y al cuidado emocional.El proyecto está liderado por Carmen Guttenberger, Raquel Díaz y Fátima Álvarez, a quienes les gusta definirse como "custodias" del espacio. La idea nació tras coincidir estudiando medicina china y compartir la inquietud de crear un lugar común donde poder desarrollar actividades relacionadas con las terapias holísticas, los procesos de sanación y el contacto con la naturaleza. Después de más de un año de trabajo, encontraron en La Barrosa el enclave adecuado para poner en marcha la iniciativa.Carmen Guttenberger, en el chalet de Chiclana donde se hacen los retiros.JUAN CARLOS TOROEl Caldero se presenta como una comunidad terapéutica abierta tanto a profesionales como a personas interesadas en este tipo de actividades. En el espacio se organizan retiros, talleres, formaciones y consultas vinculadas a disciplinas como yoga, Qi Gong, Reiki, Flores de Bach, masaje, acupuntura o constelaciones familiares. También se celebran encuentros grupales y círculos de hombres y mujeres, dentro de un planteamiento que busca combinar el acompañamiento emocional con la convivencia y el bienestar personal.Guttenberger define El Caldero como "un movimiento social humanista". Según relata, el objetivo es construir "una red de terapeutas y usuarios" donde los profesionales puedan colaborar entre sí y ofrecer sus servicios dentro de un espacio compartido. El modelo también contempla fórmulas de asociación para quienes quieran participar de manera habitual en las actividades o acceder a precios reducidos en terapias y retiros.No se trata de un lugar de descanso o desconexión.JUAN CARLOS TOROLas impulsoras insisten en que no se trata únicamente de un lugar de descanso o desconexión. Su intención es crear un entorno donde las personas puedan atravesar procesos de cambio, vulnerabilidad o búsqueda personal acompañadas por profesionales y por una comunidad. "Es un espacio en el cual si tú estás en desequilibrio, enfermo o necesitas encontrarte a ti mismo desde la naturaleza y desde las terapias holísticas naturales, puedes hacerlo", resume Guttenberger.Una parte de los ingresos del proyecto se destina además a iniciativas de apoyo a personas vulnerables. La intención es colaborar con profesionales especializados para poder ofrecer acompañamiento a personas que atraviesen situaciones delicadas desde el punto de vista emocional o de salud. En esa línea trabaja también Oliva Franzón Cosío, enfermera, terapeuta y presidenta de la Asociación contra el Cáncer de San Fernando, que colabora actualmente con El Caldero.Carmen Guttenberger es una de las tres "custodias" del espacio.JUAN CARLOS TOROFranzón, jubilada tras atravesar un proceso de cáncer, asegura que su experiencia personal marcó el enfoque con el que participa en el proyecto. "Mi trabajo y lo que yo quiero colaborar aquí es acompañar a las personas que estén pasando por ese proceso o por cualquier proceso de vulnerabilidad", explica. La terapeuta sostiene que muchas enfermedades o crisis personales pueden afrontarse también como procesos de transformación y crecimiento personal, una idea que centra gran parte de las actividades que desarrolla en el espacio.Grupos reducidos y un festival en junioEl chalet donde se desarrollan las actividades cuenta con capacidad para unas 15 personas repartidas entre la vivienda principal y dos pequeñas casas anexas. Las instalaciones están pensadas para grupos reducidos y retiros de varios días, aunque también se organizan jornadas de un solo día y encuentros puntuales. El entorno natural, los jardines y la cercanía de la playa de La Barrosa forman parte esencial de la experiencia que quieren ofrecer. "Son grupos pequeños donde hay muchísimo más contacto a nivel personal y de acogimiento", señala Guttenberger.El yoga es una de las actividades que se practican,JUAN CARLOS TOROEl proyecto, todavía en crecimiento, prepara ahora nuevas actividades para darse a conocer entre el público. Entre ellas figura un festival previsto para el 13 de junio en el propio espacio, con música en directo, presentaciones de terapeutas y actividades abiertas a visitantes interesados en conocer la iniciativa. Mientras tanto, las responsables de El Caldero continúan ampliando la red de colaboradores y defendiendo un modelo basado en el cuidado colectivo, las terapias alternativas y la creación de espacios de apoyo mutuo frente al ritmo cotidiano.