El nuevo misil autónomo de Estados Unidos que burla los radares y opera sin señal GPS

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La guerra moderna exige soluciones cada vez más rápidas, indetectables y letales. En este contexto, el contratista de defensa estadounidense Northrop Grumman ha completado con éxito una serie de pruebas críticas que validan la madurez de sus nuevas tecnologías de propulsión y navegación autónoma. Estos avances están destinados a integrarse en la próxima generación de misiles de ataque a larga distancia, un área donde el Pentágono invierte miles de millones para contrarrestar los sistemas antiaéreos de potencias rivales.El hito más reciente involucra al proyectil de precisión conocido como Jackal. Durante los ensayos de vuelo, los ingenieros validaron el encendido automatizado de su motor turborreactor, así como su capacidad para realizar maniobras a alta velocidad bajo el control de un piloto automático avanzado. Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, este arma de crucero puede dispararse desde un vehículo táctico ligero a 1000 kilómetros del objetivo, volando a baja altitud mediante una ruta optimizada para evadir los radares enemigos.La principal ventaja de este sistema radica en la protección de los efectivos militares. Al disponer de un arma con esta propulsión, las fuerzas armadas evitan enviar aeronaves tripuladas hacia zonas fuertemente defendidas, esquivando así la cobertura de los misiles tierra-aire y las patrullas de cazas interceptores.El fin de la dependencia de los satélitesUno de los mayores desafíos en los conflictos actuales es la interferencia electrónica constante. Por ello, los nuevos sistemas de propulsión y vuelo están diseñados para operar en entornos donde la señal ha sido bloqueada. La arquitectura del turborreactor del Jackal le permite mantener velocidades superiores a los 300 kilómetros por hora, ofreciendo un alcance operativo muy superior al de las municiones merodeadoras convencionales.A ello se suma la diversificación del arsenal táctico para cubrir todas las necesidades del campo de batalla. En paralelo a los turborreactores, la compañía ha superado con éxito la decimosexta prueba de producción consecutiva de su motor de cohete de combustible sólido. Este componente constituye el núcleo propulsor del misil PrSM del Ejército de Estados Unidos.Producción a gran escala para relevar a los ATACMSEl ensayo estático de este potente motor se llevó a cabo en el Laboratorio de Balística Allegany en Virginia Occidental. Las pruebas confirmaron los estrictos estándares de rendimiento y fiabilidad exigidos por el Departamento de Defensa. El vicepresidente de productos de misiles de la compañía, Erik Buice, aseguró que esta racha de éxitos refuerza la solidez de su cartera de propulsión táctica de cara a los próximos años.El programa PrSM está llamado a reemplazar definitivamente a los veteranos sistemas ATACMS. Su nuevo motor amplía drásticamente el rango de ataque más allá de los 400 kilómetros, manteniendo en todo momento la compatibilidad con los lanzadores móviles HIMARS. Las futuras versiones de este proyectil incorporarán buscadores multimodo para misiones antibuque.Para hacer frente a la creciente demanda global, el fabricante está ampliando su capacidad de producción en unas gigantescas instalaciones. Este músculo industrial asegura que las tropas sobre el terreno dispongan de opciones de ataque profundo e inmediato, capaces de neutralizar centros de mando y nodos logísticos antes de que el enemigo tenga tiempo de reaccionar.