Tecnología para cuidar los árboles centenarios en el Parque María Luisa: así revisa Sevilla los ejemplares de gran porte

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El Ayuntamiento de Sevilla ha examinado con tecnología avanzada un total de 33 árboles de gran porte para detectar posibles daños internos que no se aprecian desde el exterior y reforzar la seguridad en zonas de tránsito.La actuación se ha llevado a cabo a través de la Delegación de Arbolado, Parques y Jardines, que en la presente campaña está empleando herramientas como el resistógrafo, un sistema que permite conocer con mayor precisión el estado interno de los ejemplares de forma mínimamente invasiva.Un técnico revisa un árbol en Sevilla tras el paso de Bernard.-MAURI BUHIGASEste tipo de tecnología se utiliza de manera habitual en los parques históricos de Sevilla, especialmente en espacios como el Parque de María Luisa, donde se concentran árboles de gran tamaño, edad avanzada y alto valor patrimonial. Allí, el seguimiento debe ser más exhaustivo por las características de los ejemplares y por su ubicación en zonas frecuentadas.Revisiones en árboles centenarios del Parque de María LuisaDurante la actual campaña, se han revisado mediante resistografía varios ejemplares del interior del Parque de María Luisa. Entre ellos, un brachychiton, de la especie Brachychiton populneus, situado junto a la Isleta de los Patos.También se han analizado dos almeces, Celtis australis, ubicados en la avenida de Isabel la Católica y en la avenida Conde de Urbina. Se trata de árboles centenarios, de gran tamaño y situados en zonas de tránsito peatonal, lo que refuerza la necesidad de realizar controles periódicos.Detalles de la Glorieta de Cervantes del Parque María Luisa-MAURI BUHIGASEl resistógrafo se emplea como prueba de confirmación cuando, tras las inspecciones ordinarias, se detecta alguna posible afección. El instrumento introduce una fina varilla que gira sobre sí misma y mide la resistencia de la madera a su paso, lo que permite localizar posibles pudriciones, cavidades internas o zonas degradadas que no presentan síntomas visibles desde fuera.Uno de los ejemplos de este seguimiento es el de un almez situado en una de las entradas principales del Parque de María Luisa. Su copa se proyecta sobre una zona de paso y el árbol presenta cierta inclinación, por lo que cuenta con un control continuo mediante inspecciones avanzadas anuales, revisiones semestrales y evaluaciones adicionales tras episodios meteorológicos adversos.Tres olmos apeados tras las pruebas en El TardónEn función de los resultados obtenidos, las actuaciones pueden ir desde podas de seguridad hasta medidas más intensas como el apeo, siempre con el objetivo de garantizar la seguridad de la ciudadanía y, al mismo tiempo, conservar el arbolado.Además de los ejemplares del Parque de María Luisa, esta campaña también ha incluido pruebas de resistografía en 29 olmos de Siberia, de la especie Ulmus pumila, y en una catalpa, Catalpa bignonioides, situados en la avenida de Alvar Núñez, en el barrio trianero de El Tardón. Tras los resultados obtenidos con el resistógrafo, el Ayuntamiento ha procedido al apeo de tres ejemplares de olmo al presentar riesgo para las personas.Un ficus del parque de María Luisa, fotografiado por un hombre, tras el paso de una borrasca.-MAURI BUHIGASLa delegada de Parques y Jardines, Evelia Rincón, ha destacado que “utilizamos todas las herramientas a nuestro alcance para cuidar el arbolado de Sevilla, especialmente en nuestros parques históricos, donde tenemos ejemplares únicos”. También ha subrayado que “el uso de herramientas como el resistógrafo nos permite actuar con mayor precisión, anticiparnos a posibles problemas y conservar mejor nuestro patrimonio verde”.Con estas actuaciones, el Ayuntamiento de Sevilla reafirma su compromiso con una gestión responsable, técnica y sostenible del arbolado urbano, combinando la experiencia de los profesionales con el uso de tecnologías avanzadas para garantizar la seguridad y el buen estado de los árboles.