Pocas costumbres hay más españolas que la del café del desayuno. Para muchas personas es como un ritual, como parte de una religión. Eso que hace que las mañanas tengan sentido. Sin embargo, no todos lo toman en el mismo momento ni de la misma forma. Hay quienes prefieren tomarlo con leche. Otros manchado. Otros expreso... Las formas son miles, casi como los momentos. Algunos, la mayoría, optan por tomarlo nada más levantarse. Otros, sin embargo, se toman unos minutos y primero se visten o incluso pasan por la ducha antes de su café mañanero. Esto parece una cuestión de costumbres, pero es mucho más importante de lo que muchos piensan. Así lo expresa el conocido nutricionista Pablo Ojeda, quien pasó por el programa 'La Roca' para dejar algunos consejos sobre esta bebida que arrasa en nuestro país y que forma parte del día a día, y de las mañanas, de muchos españoles. Uno de los secretos que ha revelado este especialista en dietética y alimentación tiene que ver, precisamente, con el momento. Y es que sorprende que no es igual de productivo tomar el café un poco antes o un poco después. Así pues, Ojeda considera que «el 90% de los españoles no saben tomar café». El motivo por el que hace esta sentencia categórica tiene que ver con lo que busquemos con ese café o cuáles sean las propiedades que se le demande. Si es por la cafeína, para obtener ese plus de energía, muchas personas en España no saben que no lo están haciendo correctamente. Ojeda se refiere a quienes se lo toman nada más despertarse. El principal problema al que se enfrenta un café mañanero a las primeras de cambio es ganarle la batalla al cortisol: «El momento de despertarse es en el que tenemos más cortisol, que es un estimulante, por lo que si nada más despertarte te tomas otro estimulante de menor graduación, el cortisol interfiere y no está haciendo nada». Es decir, que si nos tomamos un café nada más despertarnos, que al menos sea porque nos encante, ya que no va a hacer que estemos más despiertos o que tengamos una energía extra. Por ello, Ojeda lo tiene claro: «Si se buscan las propiedades de la cafeína, el 90% de los españoles no sabe tomar café». Y es que es muy nuestro lo del café nada más levantarse. Por ello, ahora viene la pregunta clave: ¿Cuánto hay que esperar para tomarnos un café y aprovechar todo su potencial? Como es normal en este tipo de casos, no hay una regla escrita inamovible, si no un periodo de tiempo orientativo en el que es recomendable tomarse ese primer café para aprovechar todo el potencial de la cafeína. Por supuesto, adaptado a nuestras posibilidad y necesidades. Pablo Ojeda advierte que el momento ideal para tomarse ese primer café mañanero es «entre media hora y 45 minutos después de despertarse». Además, este especialista recomienda tomar ese café a aquellas personas que buscan un rendimiento deportivo, ya que es «el mejor estimulante que hay para entrenar». El café forma parte de la gran mayoría de los desayunos de millones y millones de españoles. Sin embargo, actualmente se vive un boom en todo lo referente a la nutrición y la dietética y eso está llevando a muchas personas a preocuparse por su alimentación y a innovar y a probar cosas nuevas. Uno de esos grandes cambios son las bebidas vegetales, las cuales ultimamente «se han puesto de moda» según Ojeda. Sin embargo, el nutricionista considera que hay mucho desconocimiento alrededor de estos productos, ya que «no son leche». Acepta que muchas personas no las tomen, o por convicciones veganas o porque no les guste la leche de vaca, pero nunca será un reemplazo ni un sustitutivo tal y como explica. Además, aunque muchos consumidores no lo crean, estas bebidas no son tan sanas como las consideran, ya que la mayoría tienen un peaje muy importante que las hace convertirse en bombas dentro de una dieta: «Muchas de estas bebidas vegetales, que a veces se enmascaran en saludables, tienen un altísimo contenido en azúcar». Por lo tanto, Ojeda, aunque no se atreve a no recomendarlas, sí lanza una advertencia sobre ellas a la hora de considerarlas parte de un plan de nutrición sano y equilibrado.