El X-59, el avión experimental de la NASA, se prepara para romper la barrera del sonido por primera vez. Este paso forma parte de la misión Quesst, un proyecto con el que la agencia espacial busca recopilar la información necesaria para que, en un futuro, los vuelos supersónicos comerciales de bajo nivel de ruido sean una realidad en nuestro día a día.En algún momento de este mes el X-59 debería volar a más de 1.000 km/h a unos 13.000 metros de altura. Pero el verdadero reto vendrá poco después, cuando los pilotos intenten llevar el avión a Mach 1.4 (unos 1.480 km/h) a casi 17.000 metros. Cabe destacar que estas son las condiciones de vuelo reales que la NASA usará más adelante para sobrevolar poblaciones de Estados Unidos y medir si el sonido del avión resulta molesto o si, como esperan, apenas se percibe.Los preparativos para el inicio de la segunda fase El diseño de este avión está pensado para atenuar el molesto estruendo a velocidades supersónicas. No hace falta decir que llegar hasta aquí ha requerido meses de mucho trabajo. Desde que se retomaron los vuelos en marzo de este año, el X-59 ha completado 15 salidas que han servido para poner a prueba desde la hidráulica hasta el sistema de combustible. Los pilotos también han probado el sistema de visión externa; hay que recordar que este avión no tiene parabrisas delantero, por lo que depende de cámaras de alta definición que proyectan la vista exterior en una pantalla dentro de la cabina. En estos meses también se ha probado la retracción del tren de aterrizaje en el vuelo y se ha rozado la velocidad supersónica llegando a Mach 0.95.A partir de ahora, el plan es seguir llevando el avión a su límite teórico para exprimir su rendimiento, buscando alcanzar Mach 1.6 a unos 18.000 metros de altura. Aun así, los ingenieros alternarán estos vuelos con pruebas a baja velocidad y menor altitud; necesitan comprender bien cómo responde la estructura a diferentes cargas y presiones. Para Cathy Bahm, responsable de este proyecto en la NASA, cada nueva meta alcanzada no solo da más seguridad al equipo, sino que los sitúa justo en el escenario operativo para el que se construyó el avión. La NASA prueba con éxito la nave que volará en Marte: rompió la barrera del sonidoTodo este esfuerzo se enmarca en la primera fase de Quesst, que se centra en comprobar que el aparato es seguro y responde como se espera. Si todo sigue según lo previsto, a finales de año arrancará la segunda fase. Será entonces cuando se mida directamente el verdadero impacto de su aerodinámica para confirmar si el ruido se ha reducido significativamente. Sí el X-59 cumple con las expectativas los datos obtenidos podrían reescribir las normas de la aviación comercial y permitir que crucemos los cielos más rápido sin molestar a quienes están en tierra.